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Mi prima se viste de novia (Capítulo 22): Final
Fecha: 14/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... me paré justo detrás. El flaco abrió las manos sorprendido, cuando me escuchó decir que ahora iba a hablar yo. Miró a su amigo en la mesa principal, como para reclamar que el padrino era él. Pero encontró una mirada fulminante de mi prima y un gesto de “no” en la cabeza, que lo hizo sentar de inmediato. -Por mi prima, que se viste de novia.-dije al fin, tras dos intentos fallidos. La gente ni amagó con aplaudir. Supe entonces que no debía tomar más. El silencio incómodo del salón completo iba a tono con las palabras sin sentido que habían oído del primo borracho. Pero mi prima, en cambio, salió nuevamente a defenderme. -Por tu prima, que se viste de novia para qué. – dijo poniéndose de pie de golpe. Frenando la frase de repente, para que sepa que no importaba en lo más mínimo lo que entendía, o no, el resto de la gente. Tenía en su mano una copa de vino que me ofreció a la distancia para que brinde con ella. Y en su mejilla una nueva lágrima que trataba de ocultar con una sonrisa. Recién ahí la gente aplaudió. La pibita que tenía al lado me tomó de las manos y me dijo que sí. Que estaba bien. Que cuando arranque el bailongo, me entregaba el rosquete. Me miró con una sonrisa tan linda y una excitación tan grande, que le había provocado mi estupidez, que me explica, ahora, las cosas más claramente. Aquí sentado, escribiendo esto varios meses después, puedo entender, al recordar aquella sonrisa, por qué nos pusimos de novios a los pocos días de aquella fiesta. ...
... Y cómo hasta el día de hoy me encuentro perdidamente enamorado de ella. Con ese amor tan raro que a veces me hace preguntar por qué carajos una mina con su inteligencia, su sencillez y su belleza, está conmigo. Creo que es momento, ahora, para contarles que su nombre es Guillermina. Y no tengo tapujo alguno para reconocerla como la mujer de mi vida. Para contarles que por ella dejé finalmente todo eso que no dejé por Julia. Dejé mi trabajo, mi carrera, mi departamento y hasta muchas relaciones personales que tenía en aquel entonces, para simplemente seguirla. Y aunque pueda marearlos un poco más, puedo decirles esto también: mi prima, eventualmente, también dejó todo aquello para seguir a su amiga. Menos a Fabián. Pero eso es otra historia. Y la fiesta todavía no había terminado. Aunque estaban nuestros padres, tíos y abuelos, poco nos importó. Cada vez entrabamos y salíamos del baño con menos disimulo. Y si estaba ocupado, Guillermina los rajaba si eran sus parientes. Si eran de los míos, los echaba yo. Si alguien entraba, en cambio, mientras estábamos garchando, generalmente se iban solos espantados por los gritos de placer. Fueron pasando las horas, los bailes y las comidas. Y aunque se sentía en el aire que la felicidad de los novios iría a durar para siempre, la fiesta no. Ya sólo quedaba despedirnos de los recién casados. Dejarles un último saludo antes de irnos a dormir. Y esta vez, para la fortuna del fotógrafo, esperé a que se vayan todos y recién me ...