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La profesora Melisa y su sombra
Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
El fin del cuatrimestre estaba llegando a su fin. La profesora Melisa Gimeno estaba contenta de que su sufrimiento terminase al menos por unos meses. No es que no le gustara su trabajo, al contrario, amaba la docencia. Pero su otra mitad, esa otra Melisa, desde hacía años que no la dejaba vivir en paz. Eran incontables las pérdidas que había sufrido a causa de su otro yo: Trabajos, parejas, amigas… Cada vez que esa otra Melisa, esa sombra, tomaba el mando, dejaba un desastre a su paso. Pero tras algunos años de terapia y con la ayuda de algunos medicamentos, logró mantenerla en silencio durante casi un año. No obstante, el miedo a quedar encerrada en esa profundidad oscura, siendo sólo una espectadora de su propia vida, mientras esa otra tomaba el control, solo para hacer todo lo que ella jamás haría, la atormentaba día a día, Melisa llegó al aula muy acalorada. Como se trataba de una universidad pública, el presupuesto no alcanzaba para instalar equipos de aire acondicionado, por lo que en días tan bochornosos como ese, se veía obligada a usar ciertas prendas que no debían usarse en un salón de altos estudios como ese. En este caso usaba un vestido floreado suelto, por donde se filtraba una brisa que se levantaba cada tanto, y se colaba por entre las aberturas de su prenda para refrescar su cuerpo húmedo. En el aula había pocos alumnos, pues sólo asistieron quienes habían rendido el recuperatorio. Los demás ya habían aprobado la materia. Todavía le causaba ...
... cierta contrariedad pararse frente a la clase. El hecho de que muchos de ellos fueran incluso mayores que ella, la intimidaba. Apenas contaba con veinticinco años y había conseguido el puesto gracias a la ayuda de su severo padre, quien era el jefe de cátedra. Muchas veces se había dicho que jamás terminaría bajo las alas sobreprotectoras de su progenitor. Ahora que era adulta, no tenía por qué depender de él. Sin embargo, sus fracasos en trabajos anteriores la obligaron a tragarse el orgullo y aceptar el puesto de profesora asistente en la cátedra de sociología. —Buenas tardes, chicos —saludó. Al inclinarse para apoyar su carpeta en el escritorio, sus bustos se asomaron. Notó la mirada de algunos de los chicos, en especial la de Mateo, un rubiecito delgado de veinte años, quien desde hacía rato la miraba con cara de enamorado, aunque Melisa sospechaba que lo que sentía el muchacho no era precisamente amor—. Bueno, hoy vamos a estar sólo un rato. Les digo las notas y damos por finalizado este cuatrimestre. La profesora tomó el listado con las notas. Había aprobado a todos. Algunos no se lo merecían, pero no quería lidiar con exámenes finales, así que regaló un punto extra a más de uno. Además, no era que la materia sociología fuera esencial para futuros licenciados en economía como ellos. Los alumnos se mostraron sumamente contentos cuando supieron que se acababan de sacar de encima a esa materia tediosa. Mientras Melisa se quedaba haciendo algunas anotaciones, los chicos ...