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La profesora Melisa y su sombra
Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... iban pasando a su lado y la saludaban. Sin embargo, tres de ellos se quedaron parados frente a ella. — Profe, nosotros vamos a ir a tomar unas cervezas para festejar ¿No quiere venir con nosotros? El que la había invitado era Carlos, un hombre de treinta años, uno de los mayores del curso. Detrás de él, expectantes, estaban Lautaro, un chico que se peinaba de manera rebuscada y usaba gel, con un cuerpo delgado que sin embargo era musculoso; y su gran admirador, Mateo, que esperaba la respuesta de la profesora con las mejillas sonrosadas. — Claro, vamos. Pero no vayamos a los bares que están frente a la universidad, llévenme a un lugar más alejado. Mientras se subía al auto de Carlos, quien llevaría a los cuatro, a Melisa la asaltó la duda. ¿Por qué dije que sí? Ciertamente durante un segundo se sintió empujada hacia un abismo infinito, y las palabras que había pronunciado las recordaba apenas como si se tratara de un sueño. Pensó que quizás era mejor disculparse y bajarse del auto. La otra Melisa acechaba desde muy cerca, y ella nunca pretendía nada bueno. Sin embargo, se dijo que su sombra estaba muy debilitada. Si realmente pudiese tomar el control como lo hacía antes, no lo hubiese hecho durante un tiempo tan corto. La medicina haría su efecto, como siempre. El hecho de haber perdido el control durante unos segundos, seguramente se debía a que se encontraba paranoica por ser el último día de clases. Estaba obsesionada con que todo saliera bien. Debía ...
... mantener la calma. Además, si actuaba de manera tan contradictoria y se arrepentía de ir con sus alumnos, corría el riesgo de que descubrieran que había algo raro en ella. Llegaron a un bar que quedaba a dos kilómetros de la universidad. Era un tugurio pequeño y oscuro. Melisa se sintió a gusto al no encontrarse con ningún conocido, pero no creía buena idea que sus tres alumnos pensaran que ella avalaba una reunión tan íntima con ellos. — Y cuánto les falta para recibirse… de qué piensan trabajar cuando lo hagan —inquirió Melisa, dejando en claro que los tres, incluso Carlos quien era mayor que ella, eran alumnos y ella su profesora. Les gustara o no, no había una relación de igualdad entre ellos, y eso debían entenderlo. Mientras Melisa escuchaba las respuestas de los alumnos, sintió como si una pastilla de clonazepam comenzara a hacer efecto en ella. Se sintió dormirse. Creyó que se desplomaría frente a ellos. Intentó decir algo, pero no pudo articular palabra, y los chicos no parecieron notar nada raro. Se despertó, agitada, escuchando una música movida. Creyó que estaría tirada en el suelo, o con la cabeza apoyada en la mesa, mientras los vasos de cerveza, volcados, derramaban el líquido en el piso. Sin embargo, se encontró bailando en medio del bar. Carlos la tomaba de la cintura, y su mano era tan grande que alcanzaba a rozarle el inicio de la nalga. Melisa se apartó de él. — Mejor volvamos a la mesa, me agarró sed. Así lo hicieron. Mateo parecía molesto por ...