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La profesora Melisa y su sombra
Fecha: 17/10/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... la situación. Probablemente se había puesto celoso, pensó Melisa. Lautaro, en cambio, la miraba con una sonrisa de admiración. ¿Había hecho algún movimiento sensual mientras estaba dormida? Decidió que debía salir de ahí cuanto antes. Si había algo peor que quedar de espectadora mientras esa otra Melisa hacía de las suyas, era quedarse dormida sin siquiera saber qué sucedía. Eso pasaba muy de vez en cuando, y la última vez que había sucedido, la otra Melisa le había dicho cosas tan horribles a su mejor amiga Karina, que ya no se volvieron a hablarse. Dejó pasar apenas unos minutos. Después de vaciar el vaso de cerveza les diría que gracias por invitarla, pero debía volver a casa. Cuando estuvo a punto de hacerlo, su mente se sumergió en una penumbra absoluta. Al volver en sí, se encontró con el vaso de nuevo lleno. Los tres chicos la observaban, prestando suma atención a lo que estaba diciendo. — ¿En qué me había quedado? —preguntó Melisa. — Nos estabas hablando de la noche de año nuevo —dijo Mateo, con su rostro ya no sonrosado, sino rojo. Melisa también enrojeció. La noche de año nuevo había sido una de las últimas veces en que había perdido el control de su cuerpo. El primero de enero había amanecido en una cama desconocida, con dos vecinos que habían intentado seducirla incontables veces cuando eran más jóvenes. Le había costado mucho convencerlos de que sólo fue una cosa del momento, y que el alcohol había hecho su parte. De ahí que había tomado la ...
... decisión de pedir ayuda profesional. ¿Hasta dónde les había contado? A juzgar por las miradas libidinosas, la historia había avanzado mucho. Aquella noche, la otra Melisa la había obligado a hacer cosas que nunca había hecho. El que lo hiciera con dos hombres, sólo era un detalle más. Al día siguiente le costó sentarse, pues su trasero estaba muy adolorido. Y tuvo que ducharse muchas veces hasta que dejó de sentir el olor a semen impregnado en su piel. —Creo que esto está haciendo más efecto del que imaginé —dijo Melisa, señalando la cerveza, con una sonrisa forzada—. Eso me pasa por no tomar casi nunca. Un vasito de birra y ya me hace efecto. Me van a disculpar caballeros, pero me voy a tener que retirar— agregó la profesora, ya convencida de que debía huir de ese lugar. El hecho de generar una escena extraña ya no importaba. Lo esencial era escapar antes de que la otra Melisa tomase el control nuevamente. — Bueno profe, la llevo —se apresuró a decir Carlos. — No hace falta… De nuevo la oscuridad. Pero ahora podía ver a la otra Melisa hablando con los chicos. Sentía su propia sonrisa traviesa en los labios, veía cómo Mateo la miraba embelesado y confundido, a la vez que Carlos le hablaba. Finalmente se metieron los cuatro en el auto. Cuando Melisa recuperó el control, se habían internado en la ruta. Al menos en verdad iban en dirección a su casa. Carlos manejaba. Por algún motivo los otros dos chicos, Mateo y Lautaro, iban detrás, junto a ella, uno a cada lado. ...