1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (18)


    Fecha: 23/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... contestar a tal pregunta? Sí.
    
    No obstante algo se lo impidió, un límite que le dejaba su mente parada sin poder reaccionar. Había podido responder a una pregunta similar con su tía, pero este caso era diferente y no pudo hallar la respuesta. Aunque mejor dicho, su propio subconsciente no se lo permitió.
    
    Aun así, mientras su madre le seguía mirando, con una mirada tierna llena de un amor verdadero, se atrevió a contestarla. Porque lo que le iba a decir era cierto, no la iba a mentir. Sus ojos de hijo la veían guapa, pero en ese momento, ¿de qué forma la miraba? La opinión de que su madre era guapa… salía de su parte de hombre, no de la de hijo.
    
    —Aparte de tu hijo, también soy un hombre, mamá. Puede ser objetivo.
    
    La mirada de uno quedó fija en los ojos del otro, un sentimiento de lo más incómodo, pero atrayente que ninguno se atrevía a romper.
    
    Escuchar aquellas palabras, a Mari le hizo que el corazón se le parara. No era algo que un hijo le decía a su madre, no la frase en sí, sino el tono, la fuerza, la seguridad… era raro. Además, ¿Dónde la había escuchado? Rebuscó en su memoria. No tardó en acordarse de la conversación con su hermana mientras hacía de vientre, ¿no le había dicho algo similar? ¿Por qué ahora volvía a escuchar esas palabras?
    
    El sol seguía calentándoles el cuerpo entre las sombras de los árboles, nadie se divisaba alrededor, estaban prácticamente solos, solos en una zona casi paradisiaca. Aquel remanso de paz al lado del río y cubierto de ...
    ... mullida hierba era como en un limbo donde nada importaba, nada más que esos ojos que se miraban el uno al otro.
    
    Mari comenzó a sentir una incomodidad demasiado marcada en su cuerpo, no podía aguantar la mirada de su hijo, no parecía la mirada de un chico, se asemejaba… a algo que no lograba adivinar. Aunque cuando cerró los ojos apartando la vista, lo supo bien. Era la misma mirada que su marido tantas veces le había dedicado y que hacía años que no sentía, la mirada de un hombre que mira de verdad a una mujer.
    
    Mari se levantó para evitar que Sergio se diera cuenta de que su cuerpo se había puesto a temblar. Los ojos de su hijo la habían hecho que un escalofrío recorriera su espalda teniendo que pensar en otras cosas. La sensación había sido tan extraña, que erguida mirando al agua solo quiso zambullirse y gritar. Lo había sentido, había notado la mirada en un hombre en su cuerpo, quizá no intencionada, pero aquellos no eran los ojos de su niño, estaba segura. No tenía dudas, Sergio era un hombre.
    
    —¿Vamos al agua? —preguntó sin mirarle. Sonó a una orden, su hijo no contestó, solo se levantó.
    
    La tensión era palpable e incómoda, Sergio podía ver como su madre estaba tensa y él, cada vez se sentía más extraño. Sin motivo aparente, recordó de forma involuntaria el momento en el que la desvistió en su habitación cuando llegó de fiesta. La vio con un sujetador nuevo magnífico, petición obviamente de su tía y unas braguitas a juego que también llevaban la misma firma. La ...