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Doña Rafaela, toda una jamona
Fecha: 26/10/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... Bajando la cabeza me atrapó el glande al escapar por arriba, lamiéndolo y dándole besitos para enseguida dejarle caer las babas encima. - Doña Rafaela, doña Rafaela pareeee…-cada vez más rápidos los movimientos de ambos. - ¿Qué te ocurre pequeño? ¿ya no aguantas más? –preguntó soltándome y sabiendo que ya poco me quedaba. Yo nada respondí, temblando todo entero bajo el poder de la madura sesentona. Me iba a correr y doña Rafaela me ayudó a ello. - Córrete pequeño, córrete… deja que mamá te lo haga –dijo agarrándomela con la mano y dándole cálidos golpecillos con la lengua que me hicieron vibrar aún más. Los dos gemíamos en voz alta ahora, llevados por la pasión y ajenos al mundo que nos rodeaba. Entre las tetas una vez más, la buena mujer me pajeaba sin dejar de soltar gritos descontrolados al removerme sobre ella sin descanso. Arriba y abajo, arriba y abajo dios, no iba a aguantar mucho más aquel tormento. - Sí sí sí –exclamaba yo entrecortado cada vez que aquellas carnes me abrazaban. - Dámelo muchachito, dámelo… dame tu leche pequeño –las palabras se aceleraban al ritmo que sus pechos lo hacían. - Qué bueno, sigue sigue follándomelas… Exploté entre sus montañas de carne dando rienda suelta a mi locura. La madura mujer me lo sacaba todo, saltando por los aires en busca de su boquita ansiosa. En forma líquida y espesa la leche le golpeó la barbilla, goteándole luego el pecho como forma inevitable marcada por la gravedad, haciéndola caer ...
... sobre sus carnes. Con rapidez se llevó la polla a la boca succionando y chupando de forma salvaje, tragando y tragando mi sexo con los ojos entrecerrados y cara de guarrilla. La hice seguir chupando cogiéndola de la cabeza y chocándola contra mi vientre haciéndola ahogar. Respirando con dificultad, la sacó de la boca apareciendo brillante y todavía con algún resto de semen. - Joder nene, qué corrida te pegaste, me encanta. ¿Quieres que mamá te la deje bien limpita? –el morbo de la mujer me hacía retorcer en mi debilidad posorgásmica. Cogido a sus cabellos y temblándome las piernas, la vi lamer y chupar con avidez hasta acabar finalmente con todo aquello. Caí junto a ella y pronto la madura reaccionó besándome con pasión infinita, sacando la lengua y apretándome los labios hasta hacerlos abrir. Lengua contra lengua estuvimos así unos segundos, recuperándome yo poco a poco mientras las manos de ambos nos corrían desatadas los cuerpos. Tras correr divertida al baño para asearse convenientemente de la copiosa corrida, pronto volví a tenerla a mi lado. Envuelto por sus abundantes carnes, doña Rafaela me llevaba contra ellas, ahogándome en la fina piel de su pecho que notaba duro y fresco contra mi rostro. Me sentía en la gloria entre aquellas formas algo fofas de mujer cercana a los sesenta. Ambos seguíamos sin dejar de besarnos, jadeando en la locura total que nos envolvía y con ganas evidentes de continuar. - Brrrrrr, qué perra me tienes cariño –exclamó casi ...