1. Madre e hijo en el vestidor


    Fecha: 28/10/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... aquello había seguido y aún no se había apagado. Volvió la vista a Carla que le esperaba con paciencia para escucharle, ¿Qué le debería decir?
    
    —Lo hice para pasar más tiempo contigo.
    
    —Vaya… no lo sabía… —le sorprendió la respuesta.
    
    Ambos callaron y siguieron mirando el video que cada vez se iba calentando más, tanto como ellos. Llegó a un punto que el padre de Mateo colocó a cuatro patas a la joven y comenzó a propinarle una fuerte penetración. Los gritos se escucharon a través de la puerta de madera y aunque ninguno lo admitiría, se estaban poniendo.
    
    —Esto se está volviendo violento —dijo por lo bajo Carla, sin saber por qué aquello le calentaba tanto.
    
    Mateo se pasó la mano por la cabeza quitándose el sudor y en un movimiento más que lógico se sacó la camiseta. Se sentía en una brasa, allí dentro entre los abrigos y con todo el calor de la tarde harían cerca de 40 grados, se estaba asfixiando.
    
    La mujer no se resistió a mirar como el torso sudado de su hijo salía a la luz. Estaba húmedo, con gotas que caían por unos pectorales marcados y unos abdominales duros trabajados estos años.
    
    Un repentino escalofrío le recorrió el cuerpo pensando en Paul. Aquel joven que su hijo pensaba que se estaba beneficiando, para nada tenía el cuerpo de Mateo. Volvió su vista al móvil, viendo los embates que su marido le hacía antes a ella, pero que ahora reservaba para la jovencita. Un picor muy conocido nacido en su entrepierna estaba aflorando, hacia tanto que no le hacían ...
    ... eso…
    
    —Mejor si dejamos de verlo —dijo en voz muy baja Mateo mientras Carla soltaba una mano del móvil para limpiarse el sudor.
    
    —Sí, será lo mejor. Oye, —la madre tenía una cosa en mente y quería resolverla— ¿Por qué piensas que quiero algo con Paul?
    
    —Te espero todos los días a que salgas. Puedo ver como coqueteáis, es muy claro. Cuando te vas, siempre… pero siempre, te mira el culo cuando te acercas a mí, es asqueroso.
    
    —¿Cuál, mi culo? —dijo señalándose así misma Carla algo sorprendida, sabía de la dureza de su trasero.
    
    —No por dios, la mirada y tonteo que lleváis.
    
    —Bueno, una todavía es joven. ¿Si tu padre puede no voy a poder yo? —Carla no sabía por dónde iban los tiros.
    
    —Tú puedes, mamá. Eso lo sé, pero no me gusta, es solo eso. Simplemente ese tío me da rabia.
    
    Ambos deslizaron su espalda por la pared del vestidor mientras escuchaban los sonidos de la habitación. Acabaron sentados en el suelo mientras Carla pensaba en las palabras del joven.
    
    —Para ti, ¿Qué tío no te daría rabia que estuviera conmigo? Aparte de tu padre, claro.
    
    Mateo no la miró, quizá porque le hubiera gustado decir que porque no él. Todos estos años el sentimiento de verla como madre se había alejado. Ahora lo que sentía era más como tener a una conocida, tanta lejanía le había hecho aflorar otros sentimientos y… ese culo…
    
    —Ninguno, ¿verdad? —se contestó Carla a sí misma— ¡MATEO!
    
    La mujer abrió los ojos de par en par al ver algo que no debía estar allí. Los dos sentados ...
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