1. Un cumpleaños inolvidable


    Fecha: 01/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Me llamo Natalia y hoy es mi cumpleaños y, como la mayoría de gente, odio cumplir años. También, como la mayoría de gente, pensaba que al llegar a mi edad, la vida sería muy diferente. ¡Que ilusa era! Recuerdo mis tiempos de noviazgo con mi marido, en aquella época, éramos dos díscolos a los que el amanecer sorprendía a menudo desnudos entre las sábanas. Cuando eres joven tienes dos ideas grabadas a fuego, la primera de ellas es que eres inmortal, tú nunca vas a morir, ni tampoco envejecer, vas a ser el rey del mundo y, además, tienes todo el tiempo del mundo para conseguirlo. La segunda idea es que tú jamás serás como esos aburridos matrimonios que ni siquiera se miran a los ojos. Si, claro que si. Yo también pensaba lo mismo y Nacho, mi marido, era como yo. ¡Ja! Nosotros jamás seríamos como ellos, claro que no. Seríamos almas libres, de pasión salvaje e infinita que, en nuestra cima de poder y lujuria, nos reiríamos de todos los demás. Pues te diré que todo eso es una gran bola de mierda. Y lo mas jodido es que no tengo una vida como para quejarme. Tengo un hijo guapisimo y un marido que me quiere. No soy la gran ejecutiva poderosa y rica que me creía, pero vivimos desahogadamente, lo cual no es poco. ¿Qué me ocurre entonces? Llámalo depresión de cumpleaños, pero me siento abatida. Mi vida a caído en lo que juré que jamás me ocurriría a mí, en una monotonía que me hunde lenta pero inexorablemente. ¿Mi vida sexual? Se a convertido en el polvo de los sábados por la noche, ...
    ... excepto cuando hay partido con su correspondiente timba de poker y se pasa al polvo del domingo por la mañana. Y cuando estoy con la regla, lo cual casi parece un alivio para mi marido. No es que no disfrute de esos polvos, lo hago y no están mal para un par de maduritos, pero todo resulta tan previsible y monotono que me aburre. Odio follar porque toca follar, porque el calendario lo dice. Añoro los tiempos en que cualquier momento del dia, en cualquier dia de la semana y en cualquier lugar nos dejábamos llevar por la pasión. Ahora no hay pasión, ni sorpresa, ni emoción, es todo tan mecánico como poner una lavadora cuando el bombo de la ropa sucia está lleno. De echo incluso diría que cada sábado por la noche la acción dura exactamente lo mismo (auque poco a poco vamos recortando minutos), hacemos las mismas posturas y lo repetimos todo igual. Ya ni siquiera nos quedamos bebiendo y hablando, ahora tras el polvo toca dormir. Odio tanto esta falta de emoción, que, por mucho que disfrute esas noches, me puede la rabia y estoy empezando a poner excusas para dejar a Nacho con el calentón (auque pienso que la que realmente se queda caliente soy yo).
    
    Todo esto solo lo sabe Oscar. es mi mejor amigo, nos conocemos desde el instituto y compartimos universidad. Pasan los años y Oscar sigue manteniendo un tipo envidiable, solo tiene un fallo, es gay. Mas de una vez en nuestros tiempos de estudiantes le decía (y no era broma) que si no fuese gay le comía la polla, y el muy pícaro siempre ...
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