1. Ceremonia de cuernos


    Fecha: 02/11/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Ferhaus, Fuente: CuentoRelatos

    Como recordarán en la primera entrega, les conté como consentí que mi esposa Ana María, se convirtiera en la mujer y amante de mis amigos y compañeros de trabajo, y a cambio, ellos me hicieron el feliz y orgulloso padre de 3 hermosos hijos, a los que amo como si los hubiera engendrado yo.
    
    Les contaré ahora, como fue la ceremonia de inicio de mi cornamenta, hace ya 5 años, y que mis amigos idearon para que les entregara oficialmente a mi esposa, como su amante y puta, y así, adquirir mi título formal de “cornudo consentidor”.
    
    Después de haber transcurridos las dos primeras semanas, en que mis 8 amigos, ya se habían acostado por turnos con mi esposa, como les conté en el relato anterior, me dijeron que ese fin de semana, tendríamos una fiesta sorpresa especial en mi casa, y que no me preocupara por los gastos, porque ellos asumirían todo el costo de la fiesta. Mi esposa ya estaba al tanto, porque le habían avisado, y también le regalaron la ropa que debía usar ese día. Fue así como, al caer la noche del viernes, comenzaron a llegar mis amigos, y traían muchas cervezas y botellas de licor, que fueron depositando en la mesa del bar.
    
    En un momento, llegó un servicio de cóctel y fiesta que incluía bastante comida y cosas para degustar, la cual habían pedido a un restaurante cercano, y de inmediato las mesas del comedor y de la cocina se llenaron de bandejas. Pero el plato principal de la noche, aun no se hacía presente, y mis amigos muy impacientes y de manera insistente ...
    ... me preguntaban por mi esposa. Todos se habían servido tragos y estaban muy alegres conversando y bebiendo, cuando, cerca de la medianoche Ana María, comenzó a bajar por las escaleras, todos nos volteamos a mirarla, yo me quedé extasiado, nunca había visto a mi esposa tan hermosa y sensual.
    
    Ella mide 1.60, y tiene un cuerpo muy voluptuoso que siempre atrajo las miradas de otros hombres en la calle, pero con los tacones que usaba esa noche, se veía mucho más alta aun. Traía puesta una polera roja muy escotada que apenas le tapaba los pezones y aréolas, pues no traía sujetador abajo, ella tiene casi 100 cm de busto, sus senos se cimbraban y casi se escapaban de su encierro, con cada paso y peldaño que ella bajaba, la minifalda negra de cuero que traía era tan corta, que dejaba sus blancos y torneados muslos al descubierto por completo, y cubría apenas su entrepierna, en donde se podía divisar fácilmente el triángulo negro del calzón diminuto que traía puesto.
    
    Ella sonreía y todos los hombres se abalanzaron hasta el pie de la escalera para recibirla. Mientras miraba esa escena como ajeno y a miles de kilómetros, cruzó por mi cabeza como una película en segundos todas las imágenes desde que había conocido a esa inocente y reprimida adolescente de colegio, y ahora la veía vestida como toda una puta, que es en lo que finalmente la convertirían, mis amigos. Sentí el aguijón de los celos, en el pecho, y me pregunté, si todavía estaba a tiempo para detener todo esto, y me moví ...
«1234...»