-
Ceremonia de cuernos
Fecha: 02/11/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Ferhaus, Fuente: CuentoRelatos
... salado, y viscoso, de los jugos que bañaban el pene , que acababa de coger a mi esposa, y el cual comencé a lamer con desesperación para cumplir mi labor lo mas rápido posible y sentirme liberado de esa humillación, pero cuan equivocado estaba, cuando mi jefe se convenció que había dejado bien lavado su pene con mi boca, me ordeno que ahora limpiara con mi lengua la vagina de mi esposa que chorreaba, jugos por doquier. Hundí mi cara entre sus enormes nalgas y separándolas comencé a lamer toda su vagina, tragándome todo el esperma que don Jorge había depositado dentro de ella, todo eso no duró mas allá de un minuto, y enseguida me ordenaron que otra vez separara las nalgas de mi esposa y tomando otro pene, lo dirigiera hasta la entrada de su vagina, para ser ensartada nuevamente, esta vez el pene era mucho mas grande y duro que el de mi jefe, y a medida que iba entrando y desaparecía por completo adentro de la vagina de mi esposa, Ana María lo recibía con deleite y sus quejidos de placer, indicaban cuanto lo estaba gozando, los 20 cm que la estaban cogiendo, la llevaban al cielo con cada embestida que le daban. Yo permanecía al lado de mi esposa quien tomaba mi mano y me la apretaba, cada vez que su cuerpo se convulsionaba, cuando llegaba al clímax, lo que ocurrió dos veces en menos de 10 minutos de penetración, antes que Antonio se corriera dentro de Ana María, cosa que hizo al embestirla hasta el fondo y lanzando un rugido vació todo el contenido de sus huevos en la ...
... vagina de mi esposa, permaneció un momento quieto, y enseguida saco su enorme pene fláccido, bamboleante, y cubierto de leche blanquecina, que aún goteaba por la punta, me quedo mirando y con un gesto del brazo me indico que me arrodillara en frente, lo hice y abrí mi boca, para que él depositara su pene adentro, a pesar de no estar erecto, me costó tragarlo y limpiarlo, me ahogaba sentirlo en mi garganta, pero se lo deje completamente limpio, y después hundí mi boca nuevamente en la vagina de mi esposa para tragar y limpiar todo el néctar con el que Antonio había inundado el interior de mi esposa. Enseguida otra verga tan grande como la anterior, pero con la punta grande como una frambuesa, se aprestaba a penetrar a mi mujer, la tome con la mano derecha y la puse en la entrada de la vagina de mi mujer, mientras con mi otra mano separaba sus enormes nalgas, para que pudiera entrar sin problemas. Ana María se estremeció, cuando hubo entrado toda en su interior, mi mujer había perdido toda compostura, y lanzando obscenidades y groserías, instaba a su corneador a que la cogiera, con mas fuerza, mientras la jalaba del cabello, cosa que a mi mujer la ponía a mil, y la hacía alcanzar los orgasmos mas intensos que yo nunca había visto en ella. Yo tenía mi pene a punto de estallar sin habérmelo tocado siquiera, pero lo que veía me excitaba en demasía, sintiéndome transportado al cielo de placer. Nunca había visto gozar tanto a mi esposa, y mientras lo pensaba, Rafael la jalo con ...