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Ceremonia de cuernos
Fecha: 02/11/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Ferhaus, Fuente: CuentoRelatos
... grosores y tamaños; ya sin poder aguantar, desabroche mi pantalón y liberándome el pene de su encierro, comencé a masturbarme, mientras disfrutaba de ese espectáculo, que me regalaba mi esposa y que a cada minuto me gustaba más. Pero el espectáculo recién estaba empezando. Me llamaron para que observara en primera fila, todo el show que ocurriría. Colocaron a mi esposa de perrito, y me obligaron a lamerle la vagina a mi esposa, que a esas alturas de la noche, ya manaba abundantes jugos, después de algunos minutos de estar haciéndolo, me pidieron que con una de mis manos separara las voluminosas nalgas de mi esposa, y con la otra, fuera tomando el pene de cada uno y lo introdujera en la vagina de mi mujer. El primero fue mi jefe, que pese a sus 64 años tenía, un pene no muy largo, pero bastante grueso, tal vez de unos 15 centímetros. Lo tome en mi mano, y lo sentí muy duro y muy caliente, separe las nalgas de mi esposa, ella empino más su enorme trasero y lo puse en la entrada de la vagina de mi mujer, entonces don Jorge se lo metió todo de un solo empujón, hasta que sus enormes huevos, chocaron con las nalgas de mi mujer. Ana María, lanzó un quejido haciendo que su tronco y cabeza se inclinaran aún más sobre el sofá, él lo mantuvo algunos segundos, sin moverse, como disfrutando el momento, podía ver el fuego y deseo en sus ojos, el placer que le inundaba, al mirarme y sonreír, mientras tomaba las caderas de mi esposa y comenzaba a embestirla, suavemente al principio y ...
... acelerando el ritmo de las embestidas cada vez más. Mi esposa, ya muy caliente, gemía y emitía sonidos de placer con cada embestida que hacía don Jorge, yo sentía en mis manos los violentos golpes que mi jefe le daba a las nalgas de mi esposa, sentí que Ana María se ahogaba en sus quejidos de placer y arqueando su cuerpo, la inundo un temblor que la estremeció completa, lanzando un inmenso gemido justo en el instante en que don Jorge le enterraba el pene hasta los huevos y descargaba toda su esperma adentro de la vagina de mi esposa. Ambos habían alcanzado la cima del orgasmo al unísono. Yo miraba extasiado como mi mujer se retorcía de placer, sintiendo aun los espasmos del orgasmo que acababa de experimentar. Don Jorge retiro, el pene fláccido y goteando, brillaba con los jugos que lo bañaban, fue en ese instante mientras se lo contemplaba, me quedo mirando y en un tono autoritario me ordenó: -¡¡Limpialo cornudo!!... Me quedé perplejo, al oírlo, entonces volvió a repetir la orden, con más autoridad, y sentí como varios brazos me tomaron y me empujaron con fuerza, arrojándome de bruces a los pies de mi jefe, traté de incorporarme y quede justo de rodillas con mi cara en frente de su entrepierna, viendo directamente como se balanceaba su grueso pene entre los enormes huevos, que le colgaban, tomo mi cabeza entre sus manos y me ordenó abrir la boca, sintiéndome completamente indefenso y a merced del grupo, cerré los ojos y abrí la boca, sintiendo en la lengua el sabor ...