-
Tres relatos sin sexo
Fecha: 07/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos
... tuviese el pelo más frondoso, no dejaría de ser poco atractivo, por no decir feo. -Cuánto pelo tenés. –murmuró ella. –Digo, mucha cantidad. -Sí, por suerte no me voy a quedar calvo. –contestó él, y se sintió orgulloso cuando vio que le sacó una sonrisa. Celeste pasaba de un costado a otro para hacer su trabajo, y no podía evitar que sus caderas rocen los brazos de Camilo. Luego vino la parte favorita del muchacho. -Tirá la cabeza para atrás. –le dijo ella. Camilo obedeció, y mientras las tijeras se abrían y cerraban sobre su cabeza, sintió, exultante, cómo su nuca hacía contacto con las suaves tetas de la peluquera. Le hubiese gustado estar ahí durante toda la tarde. -La tres me dijiste ¿No? –Preguntó ella, cuando terminó de usar la tijera. -Sí. –contestó él. Celeste enchufó la máquina, y comenzó a rapar la parte de atrás. Camilo tuvo que contener la risa, ya que le hacía cosquilla cuando la máquina pasaba por determinadas partes. -¿Te enjuago? –Preguntó ella, cuando terminó. -Sí, por favor. –Contestó él, casi suplicando. -Pasá por pileta. Lo ayudó a quitarse la capa de plástico. Pasó una toalla por su cuello, para sacarle los pequeños pelitos que quedaron adheridos a la piel. En el piso, alrededor de la silla, quedaban los restos de la masacre que se había desatado: montones de mechones de pelo marrón dispersados por las baldosas. Camilo la siguió hasta donde estaban las piletas, sin perder de vista el enorme trasero de la ...
... peluquera. Se acomodó en un sillón muy confortable. Tiró la cabeza para atrás, colocándola encima de la pequeña pileta. -¿Así está bien el agua? –Preguntó ella. Primero se sintió fría, pero enseguida se entibió. -Sí, perfecto. –Contestó él. Celeste puso shampoo en su mano, y comenzó a lavarle el pelo, mientras el agua, ahora cálida, seguía cayendo en su cabeza. -Se siente muy bien. –dijo Camilo. -¿Si? -Muy relajante. –Recalcó él, mientras las hábiles manos se frotaban en su cabeza. -Me alegro. A mí también me gustan los masajes en la cabeza. –Dijo Celeste. Camilo se imaginó a ambos desnudos, en una bañera. Se vio acariciando el cuerpo mojado de la peluquera, mientras ella, con sus manos expertas, acariciaba su cabello. La sensación era muy relajante. Una sensación que lo invitaba a dormir. -Listo. –Dijo Celeste, mientras lo terminaba de secar.- ¿Te pongo gel? -No, así está bien. –Contestó Camilo, cuando salió de su ensoñación. Fueron a la caja. -Ciento cincuenta pesos. –dijo ella. Camilo buscó en su billetera, al tiempo que meditaba sobre qué le diría a celeste. “¿Me das tu número?”. No, eso era demasiado directo. Primero debería establecer una mínima relación de confianza. “Qué linda sonrisa tenés”. Tampoco era buena idea. Ni siquiera era cierto. Sus dientes estaban un poco torcidos y eran grandes. Si debía alabar su físico, debería felicitarla por el tremendo culo que tenía. Pero tampoco era buena idea. “¿Qué hacés hoy a la noche?”. Esa ...