1. Mi culito para el papá de mi amiga


    Fecha: 15/11/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: mariacoorinave, Fuente: CuentoRelatos

    ... menú.
    
    —Me encanta chupártela —le dije casi sin aire mirándole a los ojos.
    
    Habrían pasado tres minutos en los que devoré su pene de todas las formas posibles, una vez que creció y alcanzó la máxima erección se me hizo complicado chuparlo y me empezaba a faltar la respiración lo que a él le pareció perfecto para dominar la situación, pues, posó sus manos en mi cabeza y adiviné sus intenciones. Uní mis manos por detrás de mi espalda y abrí nuevamente mi boca para recibir sus 17 centímetros de un pene que considero tiene un grosor a considerar.
    
    Esta vez él impondría el ritmo. Comenzó a cogerme la boca, poquito a poquito, tratándome bien, pretendiendo ser educado hasta que el morbo de verme sometida y humillada le venció por completo.
    
    Comenzaron las arcadas y las lágrimas, Leopoldo me violentaba la boca, ya me era difícil mirarle fijamente a los ojos.
    
    Estaba excitadísimo, se le veía en su cara, yo quería que a partir de ese momento él hiciera de mi lo que quisiera, pues me tenía al borde del orgasmo con el solo hecho de cogerme la boca.
    
    Continuó la violación de mi boca, produciéndome arcadas consecutivas, permitiéndome tomar aire de vez en cuando para luego hundirme nuevamente su trozo de carne.
    
    Pensé que en un par de minutos me cargaría hasta la cama pero eso no sucedió, siguió cogiéndome la boca a placer, disfrutaba, su cara se tornó graciosa, no había dudas de que la estaba pasando bien conmigo y que mi boca hacía un trabajo tan maravilloso que lo estaba ...
    ... llevando al clímax.
    
    Pasó más tiempo del que yo usé, no sé cuánto pero si fue más tiempo. Empezó a masturbarse chocando su glande con mis labios, supe de inmediato lo que venía a continuación así que abrí mi boca y saqué mi lengua todo lo que pude y recibí sus abundantes chorros de semen, uno tras otro salpicando mi lengua, mis labios y las comisuras, pero la mayoría de su semen entró a mi boca, mientras él sufría su orgasmo jadeando.
    
    Tomé su pene con mis manos y terminé el trabajo, chupándosela nuevamente mientras él disfrutaba del rico dolor que le producían mis labios succionando su miembro viril exprimiendo las últimas y tímidas gotas de leche que se habían quedado rezagadas. Me tomé su néctar como quien no abandona el envase (tipo pasta de dientes) de un chocolate hasta no vaciarlo por completo.
    
    Me puse de pie y me desvestí frente a él en cuestión de segundos.
    
    —¿Ya te vas? —pregunté dibujando una sonrisa juguetona.
    
    En cuestión de segundos se quitó toda la parte baja quedándose solo en medias, se me acercó, me cargó en sus manos y metió su cara entre mis tetas, las lamió, lamió mis pezones, les propinó mordiscos suaves combinados con lamidas pronunciadas, todo eso mientras masajeaba mis nalgas con dureza, como si quisiera transmitir que eran de él y de nadie más.
    
    Yo gemía levemente por todo lo que me hacía esperando mi turno para llevarme nuevamente su pene a mi boca con el propósito de producirle una nueva erección y me hiciera su mujer.
    
    Mirando hacia ...
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