1. Autobiografía sexual (Parte 7): El acosador


    Fecha: 16/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    Nunca en mi vida había experimentado tanta desesperación. Calificaron de legal mi detención y ahora solo esperaba una audiencia de juicio en mi contra.
    
    Transcurrieron dos días en esa fría celda preventiva donde me encontraba sola y custodiada por guardias mujeres. ¡Al menos quería ver a un policía hombre fuerte y apuesto! Entonces, se me hizo realidad y el siguiente turno de oficiales fue de un hombre y una mujer.
    
    Mi necesidad de ser social me llevó a lanzarle piropos al guardia, pero se los merecía completamente. Era alto, corpulento, la forma de su cara era perfecta y sus ojos eran verdes, ¿cómo no comérselo con la sola mirada? Tristemente, en esos momentos no me prestó atención.
    
    Sin embargo, poco rato después, su compañera lo dejó solo un momento para ir al sanitario y en cuanto ella salió, él pasó frente a mí y habló sin mirarme.
    
    —Si me dieran un dólar por cada vez que una mujer me lanzó un piropo, hoy tendría casas en tres países diferentes y viviendo en una de ellas, en Alemania me imagino.
    
    —Pues, tssss, ¿cómo no, papacito? —dije de manera pícara y derritiéndome sostenida de los barrotes.
    
    —Y no exagero.
    
    —No necesitas presumir lo que a simple vista se nota.
    
    De pronto, el caballero se acercó a la reja, metió su brazo a través de ella y rodeó con él mi cintura. Mi reacción inmediata fue pegarme lo más que pude a la reja y su mano comenzó a acariciar mis glúteos.
    
    —Hazme justicia —expresé con gemidos.
    
    —Tengo ganas de ajusticiarte, mami —me ...
    ... siguió el juego con susurros.
    
    —¿Si me dejo saldré caminando de aquí?
    
    —Es probable —dijo apachurrando una de mis nalgas con su enorme mano.
    
    —Prefiero que me lo asegures.
    
    —Mi camarada se va a comer en una hora. En cuanto salga de aquí ya te quiero con el culo arrimado a la reja.
    
    Poco a poco se alejó de mí y la guardia regresó, sin haber visto ni oído nada. Transcurrió una hora e hice tal cual el galán del oficial me pidió cuando su compañera salió a su hora de comida.
    
    Pegué mi trasero desnudo a la fría reja y tan rápido e inesperado fue que escuché su pantalón caer. Escasos segundos le bastaron para estar en posición y dejarme ir su rica verga en mi concha, tomando mi trasero con sus manos.
    
    —¡Ahhh! ¡No mames, qué rico! —expresé excitada y con voz un poco alta.
    
    —Sé más silenciosa, ¿quieres?
    
    Procuré bajar el volumen con el que gemía, pero su deliciosa polla me hacía sentir tan rico y tocaba cada rincón por dentro de lo excelente que se movía. Después, él fue aumentando la fuerza y rapidez con que me embestía, de modo que sus muslos y mis pompas chocaban duro contra los barrotes. Me era algo doloroso, pero aquella experiencia hardcore con Adrián me hizo sentir preparada para eso.
    
    —¡Di mi nombre! —exclamó eufórico—. ¡Me llamo Ricardo!
    
    —¡Ay, Ricardo! ¡Qué rico me coges, Ricardo!
    
    Ya se escuchaba bastante ruido, pero era más fuerte el sonido de la reja azotándose que mis gritos y los de él. Para que nadie entrara por si se daba a sospechar tanto ...
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