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Autobiografía sexual (Parte 7): El acosador
Fecha: 16/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos
... escándalo, me café de su verga y me hinqué para mamársela. Me lleve una sorpresa al verle el pito con forma de garfio largo. «Con razón me llegaba a todos los rincones» pensé y disfruté saboreando su enorme polla. Estoy segura de que le encantó cómo se la estaba afilando con la boca, tanto que tomó mi cabeza con su mano y la empujó hacia su abdomen, de forma que provocará que me ahogara. —¿Acaso me quieres atravesar la faringe? —pregunté en tono de risa una vez que me recuperé del ahogamiento. —Me encantaría baby, pero prefiero cavar más esa garganta para que te quede bien profunda. —Ya me he comido vergas largas y gruesas, pero nunca una encorvada como la tuya. —Mira no más qué experimentada me saliste. ¿Eres escort o algo por el estilo? —No exactamente, pero sí he vendido mi cuerpo en ocasiones. —Te harías rica si lo hicieras siempre. Esas palabras y lo vivido anteriormente me motivaban mucho a hacerlo realidad y laborar como sexoservidora, pero primero tenía que salir libre de esa prisión, esperando que el favor de satisfacer los deseos sexuales de Ricardo fueran la solución. —Ponte en cuatro —me ordenó y yo obedecí. Ricardo se puso en cuclillas introduciendo sus rodillas y parte de sus muslos dentro de la celda y así me metió su rico pito. Esa posición le permitía sostenerse de los barrotes y tener agilidad para penetrarme con mucha fuerza y rapidez. —¡Mmmm, Ricardo! ¡Me vas a hacer venir! Llegué a un punto de excitación muy alto que ...
... comencé a gritar más y más hasta que me corrí con su verga dentro de mí. ¡Fue demasiado placentero! Pocos segundos después escuché sus expresiones de esas que los hombres hacen cuando están por eyacular. —¡Voltéate! Hice caso y giré mi cuerpo ciento ochenta grados para quedar de frente a su pinga y con tantito que se la frotó me echó demasiada leche en la boca. Fue tanta que me escurrió por la barbilla y con mis dedos la recogía para comérmela toda. —Usa tu blusa para limpiar esos residuos de semen —me pidió mientras se volvía a vestir y así hice. A los diez minutos volvió la guardia y mi día encerrada continuó, aunque con una sabrosa sensación de haber cogido muy pero muy rico. Cayó la noche y me dormí, pero sorprendentemente me despertó Ricardo intentando quitarme el pantalón. Quise reaccionar quitándome de ahí, pero su brazo me sostuvo y su mano tapó mi boca. —Mi compañera está dormida, hay que coger silenciosamente. No sabía cómo es que quería que hiciéramos eso y solo esperaba que sí nos descubrían eso no tuviera consecuencias malas para mí. No le costó mucho tiempo desnudarme sobre la cama de concreto en la que estaba acostada boca arriba. De pronto, sentí su pene frotando mis labios vaginales y mi clítoris tan rico que, a pesar de no tener tantas ganas de follar, me encantó y pedí que me lo metiera. De repente, la sentí encajándose suavemente, lo cual se sintió mucho más rico que cuando la metía de un jalón. Tomé su mano y me llevé uno de sus ...