1. Autobiografía sexual (Parte 7): El acosador


    Fecha: 16/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    ... pagó mi fianza y al salir de ese separo, nadie estaba para llevarme a un lugar seguro.
    
    Era temprano, así que podía vagar por las calles hasta encontrar el camino que me llevara a la casa del señor Romanin, quien hasta ese momento pensaba que fue quien pagó la fianza y se compadeció de mi.
    
    Horas más tarde, luego de informarme sobre cómo llegar al fraccionamiento de la casa de señor Romanin, me encontré a escasos metros de dicha casa, pero vi de lejos que se encontraba acordonada y había policías resguardando el lugar. «¿Qué habrá ocurrido? ¿O seguirán investigando lo del robo?» pensaba con temor a acercarme más y que me vieran los oficiales y me detuvieran para ser involucrada nuevamente por robo como en la vez anterior, por lo que me di la vuelta y me alejé de ahí.
    
    Pasaron las horas hasta caer el atardecer y yo caminaba sin rumbo. De hecho, estaba perdida, no sabía por dónde andaba y pensé en volver a la casa del señor Romanin. Cada vez se oscurecía más el cielo y yo andaba en medio de la nada, en una carretera y sentía como si alguien estuviera por ahí, siguiéndome o espiándome.
    
    —¡Ya, por favor! ¿Quién está ahí? —dije molesta luego de tanto insistir preguntando lo mismo.
    
    De pronto, las luces de un automóvil se vieron reflejadas sobre el asfalto y se quedaron estáticas. Giré hacia atrás y Vi a una mujer bajando del auto que se estacionó justo atrás de mí. Era mi mamá. Me abrazó fuerte y yo me conmoví, ambas lloramos ahí. Después, se acercó un señor, que era ...
    ... el que manejaba el coche y se trataba de Ignacio, alias "el lechero" para mí. Luego del emotivo instante subimos al carro y nos dirigimos a casa de Ignacio.
    
    Para ese momento, mi mente no estaba en condiciones para hacer preguntas, sino que quería descansar física y mentalmente. De hecho, en el camino me iba durmiendo en el coche y al llegar a la casa de Ignacio, él me asignó la habitación donde dormiría, la misma donde cogimos aquella vez.
    
    Toqué la cama de esa habitación y caí rendida. Solo traté de sentirme cómoda y cerré mis ojos para dormir. Sin embargo, durante la madrugada, me asustó Ignacio, quien ya estaba a lado de mí en la cama y yo pegué un grito.
    
    —¡Cállate, mocosa! A ver si no viene tu mamá espantada por haberte oído gritar.
    
    —¿Qué haces aquí?
    
    —Quiero que me cumplas lo que me prometiste la vez pasada sobre coger tú y yo otra vez.
    
    —¡Ah¡ ¿Cómo crees que ahorita? Es muy noche y estoy muy cansada. Además, no tengo a dónde ir, así que te pagaré con mi cuerpo el que me permitas vivir aquí.
    
    —Ok, me parece bien.
    
    —Oye, ¿cómo dieron conmigo en la carretera?
    
    —Una persona desconocida llamó al celular de tu mamá y le dijo que te conoce y que te vio caminando por la carretera. Pensamos que esa persona estaba contigo porque se iba comunicando con tu mamá en el traslado, pero nos sacó de onda verte sola caminando.
    
    —Qué extraño. Bueno, gracias por el favor de hospedarme en tu casa. Descansa. Mañana nos ponemos de acuerdo.
    
    —Sí, descansa.
    
    Luego de ...