1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (7)


    Fecha: 16/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... jamás planté un árbol, mira —señalando una esquina— ¿allí quedaría bien? Algún día quizá ponga uno. Aunque bueno, he plantado flores, ¿eso cuenta? Seguro que sí —se contestaba a sí misma— he tenido dos hijas, o sea que me falta escribir un libro. Quizá lo haga, tengo tiempo de sobra, ¿Qué te parece tu tía la escritora?
    
    —Nada mal ¿Sobre qué escribirías?
    
    —Ni idea, ¿de mi mierda de vida? No está mal. De cómo un marido cabrón y sin picha se tira a niñas por Brasil y ahora, ¿en Suecia? ¿Mientras su mujer llora en los hombros de su sobrino? No veo una mala historia. Creo que el alcohol me ha subido a la cabeza y me hace decir bobadas. —era cierto.
    
    —Como trama no está mal, ahora necesitamos el giro de guion. ¿Qué se te ocurre?
    
    —No sé, ¿lo matamos y lo escondemos en el jardín cuando vuelva? Y de paso plantamos un árbol encima, dos en uno. Nooo es broma… ¿O no?
    
    Los dos se rieron ante aquella broma, una risa tan pura, tan real y tan estridente que solo podía venir de una broma de mal gusto. Estaban en perfecta sintonía.
    
    Acalladas las risas después de un largo minuto, pensó en verdad en una trama de ese libro ficticio que ideaba con Sergio y le dijo con seriedad.
    
    —O mejor, me voy a viajar con mi sobrino por el mundo que es el único que me comprende.
    
    —Te acompañaría sin dudar, que lo sepas. ¿Pagas tú?
    
    —Lo sé y sí, pago yo o mejor… tu tío… —le guiñó un ojo por encima de las gafas— pero nos acabaríamos aburriendo. Hijo, hasta el viajar se haría monótono cuando ...
    ... se convierte en rutina.
    
    —Pienso que no —Sergio dio un buen trago a la copa mientras meditaba “¿lo has dicho en alto? Sí…” observó, como los ojos azules de Carmen le miraban por encima de las gafas. Más que una mirada cómplice parecía más… ¿Más erótica? “Imposible”. Lo intentó arreglar añadiendo— contigo nadie se puede aburrir.
    
    —Vamos al agua —no fue una pregunta, era una orden— me he calentado demasiado al sol… —Carmen escuchó su comentario como si fuera sacada de una película porno y… le gustó.
    
    —Luego seguimos hablando de ese libro tuyo, podríamos sacar un best seller —le contestó su sobrino intentando escapar de lo que su mente le obligaba a pensar.
    
    Se introdujeron en el agua y la tensión se fue disipando, era una maravilla la piscina con aquel tiempo, lo bueno que el contraste de temperatura les hizo a los dos sosegarse un poco. Tanto el calor de sus cuerpos, como el alcohol que estaba abotargando sus cerebros decreció hasta un punto normal donde se encontraban más cómodos. Ambos pensaron que aquello era lo mejor que les podía pasar, tranquilizarse.
    
    Se salpicaron y jugaron un rato, Carmen no pudo evitar el roce en ocasiones y notar los músculos juveniles de Sergio, eran duros y fibrosos, no grandes, pero si perfectos para su gusto. Sergio en cambio, en el intercambio de salpicaduras, logró contactar y sujetar en par de ocasiones el cuerpo de su tía, aun siendo algo grande era duro, “como decían en la universidad, tiene cuerpo reloj de arena”. Todo era un ...