1. La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 1)


    Fecha: 28/11/2022, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... fue prolongada. Ella se fue al patio mojado a seguir la conversación con aire contrariado. Me dio tiempo de desayunar un par de panecillos, irme a la alcoba, ponerme mi ropa ya bastante seca y salir a la salita pulcra nuevamente. Mi tía aún conversaba en el patio. Me asomé y le hice seña de que yo iba a partir porque el autobús de las diez de la mañana no demoraba en pasar por la esquina. Ella sin dejar de conversar, hizo una pausa breve con su interlocutor, se acercó, me dio un beso en la mejilla y me dijo que me llamaba más tarde, que le dejara mi número anotado en un papelito encima de la mesa de comedor. Lo hice y me marché.
    
    Tomé el autobús. Mirando por la ventanilla el paisaje ruinoso del viejo pueblo, no podía creerme todo lo que me había sucedido. El autobús dejó el paisaje del pueblo y se adentró en una espesa zona rural de fincas verdosas. Me estaba quedando dormido cuando sonó mi teléfono. Aparecía en la pantalla un número que no identificaba y que por tanto yo aún no tenía en mis contactos, pero seguramente debía ser mi tía.
    
    -Aló!
    
    -Soy yo, tu tía Gloria. Sé que tenemos una conversación pendiente. ¿No sé si puedes ahora? – su voz suave sonaba decidida y segura.
    
    - Si tía, claro – dije sin tener ni idea de cómo abordar el tema.
    
    - Mira, lo que pasó anoche, pasó y eso no puede ya borrarse. A lo hecho, pecho. No sé cómo te sientas, pero quiero que sepas que de mi parte, no me siento cómoda a pesar de lo rico que la pasé. Esto no estuvo bien y no puede ...
    ... suceder otra vez. Fue mi culpa y por eso quiero que te sientas tranquilo – Tenía ese tono de voz de mujer que tiene sus cosas claras.
    
    - Si tía. Discúlpame también a mí por todo.
    
    - Tranquilo. No tienes la culpa. Yo fui quien te ofrecí mi cama al fin de cuentas. Solo te pido que esto por favor se quede entre tú y yo.
    
    - Si tía. Soy discreto. No me gustan los rollos.
    
    - Mira, debo colgarte ahora. Podemos hablar más tarde si deseas o puedes llamarme por si quieres decirme algo, ¿ok?
    
    - Ok tía.
    
    El olor del día húmedo venido de los campos que pasaban por la ventanita del autobús, me invadió. Me sentí tranquilo ciertamente al escuchar las palabras de mi tía Gloria, pero en el fondo de mi corazón, yo quería que lo sucedido se repitiera una y otra vez. Aún mi cuerpo guardaba la sensación de su piel cálida y desnuda de la noche lluviosa anterior.
    
    Recordé con regocijo inevitable durante esos cuarenta y cinco minutos que faltaban de viaje hasta llegar a la ciudad todo con lujo de detalles. Me era imposible no pensar en la osadía sexual más tremendamente morbosa y estimulante que hasta ese entonces había vivido. Pensé en lo que puede una mujer llegar a hacer cuando se encuentra desinhibida por el alcohol. Yo fui su presa feliz de esa noche. Todo se prestó para que eso sucediera: una mujer sola y separada, no tan bonita, tomada por los tragos, que se halla inesperadamente a solas en su casa en una noche lluviosa con un hombre joven y dispuesto. Las cartas estaban jugadas. Era ...
«1234...»