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La noche lluviosa con la tía Gloria (Parte 1)
Fecha: 28/11/2022, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos
... cohibido que yo me sentía. Ella atónita miraba el proceso de erección con felicidad. Para ella era como una conquista que debió honrarla. Su desnudez a medias había provocado en un hombre mucho más joven que ella una erección inminente. Su reacción estaba entre la risa, el encanto y el morbo. - Uao que bulto. Me gusta cómo se te ve, ja ja, ay, qué mala soy. Que gracioso esto - se decía para sí misma. Yo no decía nada. Atrapado entre la broma y el morbo de ver sus tetas gordas caídas. - Te gustan mis melones, ¡morboso!, hombre tenía que ser, ja ja – se las agarraba y acariciaba hasta juntar sus dos pezones – Bueno, ya está bueno de porno. Vamos a dormir. No tengo cama ni otro cuarto, así que te va tocar aguantarte a esta tía loca por esta noche. Buscó una tanga limpia y seca de tono claro en su gaveta y en segundos se quitó la que tenía puesta ya húmeda por la lluvia y se colocó la seca, lo hizo delante de mis ojos de medio lado. No pude verle bien ni su chocha ni su culo aunque de ganas me moría. Se giró hacia mí ya con su prenda puesta. Me miró el bulto. Rio otra vez diciendo que le encantaba eso de calentar a los hombres y vérselos así abultados. Apenas si pude estudiar con morbo lo sexy de su nueva tanga blanca en su cintura. Apagó la luz y se metió a la cama. - Ven, duerme, que ya son casi las tres de la madrugada. Esta bueno ya de joda por hoy. Reía y cantaba aún. Yo no acababa aún de entender ese gesto tan loco e inesperado. No sabía bien si mi tía me ...
... estaba invitando a tener sexo o simplemente a dormir. Entonces, ¿para qué todo ese espectáculo de sus senos y verme el pito pintado en su short femenino?, ¿solo querría eso?, ¿divertirse y satisfacer su fetiche visual de calentar a un hombre? No encontraba respuestas. Después de todo no la conocía bien, ni ella tampoco a mí. Éramos poco más que un par de desconocidos. Ella es una de las hermanas menores de mi papá o más bien medio-hermana de mi papá, hija de mi abuelo con su segunda mujer. No creció cercana a mi papá por ende tampoco a mí. Gloria era esa tía relativamente joven que yo había visto pocas veces en mi vida. Prácticamente en funerales de tío-abuelos o en alguna fiesta casual de algún primo o familiar. De ella yo solo sabía que se había separado de su ex marido no hacía mucho, que siempre tuvo problemas de fertilidad y que era una mujer que le gustaba la fiesta y la cerveza. Me metí entonces lleno de interrogantes en la cama a oscuras a pesar de que la luz de una lámpara pública penetraba por las rendijas de la ventana mal cubierta por la cortina. Ella me dio una sábana. Me arropé. Ella ya lo estaba. Le dije buenas noches. Ella respondió sin parar de reírse con su voz de mujer medio borracha. Se giró a medio lado dándome la espalda y hubo silencio. Intentaba dormir, pero era difícil calmar la avalancha de preguntas y emociones. Mi tía respiraba fuerte y afuera la lluvia suave y constante golpeaba el tejado. No sabía bien qué hacer, pero todo indicaba que la ...