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Xochi: Viajando con mi madre hacia el incesto (Parte 1)
Fecha: 13/12/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
Aún con sus 58 años mi madre seguía teniendo su buen físico, “un tremendo lomazo” trabajado en el gimnasio y con su rutina de entrenamiento junto a su “personal trainer” que seguía siendo Vanessa, (un travestí muy bien dotado e hiperactivo que había conocido una noche de putas), tal seguía siendo el buen estado de mi madre que todavía los hombres, alguna que otra amiga y aún los más jóvenes seguían acosándola y provocándola hasta llevarla a la cama o bien tener con ella un “touch and go”, que era lo que generalmente le apetecía; ya nada de amantes temporales como en otros tiempos, sino más bien “un buen polvo y listo”. Yo con mis 33 años ya estaba casado y tenía un excelente sexo con mi mujer, con la que de vez en cuando provocábamos un encuentro swingers en nuestra casa o de vacaciones con algunos amigos, pero mi madre Laura aún seguí siendo mi deseo permanente y despertando mis erecciones en las noches o en esas madrugadas que me animaba para masturbarme con nuestras locuras y los secretos que aún guardábamos cómplices entre nosotros y los que provocaban alguna conversación erótica; pero hacía tiempo que no teníamos esos enérgicos encuentros lascivos y pornográficos en esos viajes al exterior o cuando en casa nos quedábamos solos. Pero todo se vuelve a repetir en la historia y era hora que un excelente pretexto nos volviera a provocar el destino de estar en un viaje juntos, a solas y lejos de Buenos Aires. Ese viaje se daba ante el compromiso de mi madre en Viña del ...
... Mar, en Chile; como en estos tiempos de pandemia no había transporte, ni manera de viajar por avión o bus, —sería un buen motivo acompañarla—, pensé en un instante recordando aquellos tiempos de Yocasta y Edipo en Río de Janeiro o en Punta del Este o simplemente los que desatábamos en Buenos Aires. Estábamos esa noche de sábado cenando en mi casa junto a mi esposa, cuando mi padre me sugirió que viajáramos con mi auto y nos quedáramos una semana allí, hasta que mi madre terminara sus gestiones comerciales. Los ojos verdes de mi madre se clavaron en los míos, y yo mordiéndome los labios le guiñé un ojo; nadie se dio cuenta en la mesa, pero mi madre que estaba sentada frente a mí pasó su pierna por debajo de la mesa, cuando con su pie comenzó a acariciar mi entrepierna, yo le tomé el pie y lo sostuve firme hasta que ella sintiera mi erección, al momento que me devolvió un guiño de ojo. Al terminar la noche y despidiéndonos en la puerta, cuando mi madre me daba un beso y poniendo su mano en mi bulto me susurró al oído, —vamos a recordar viejos tiempos. Mi mujer que advirtió la escena, al volver a ingresar a casa, me miró y me dijo: —¿Te la vas a volver a coger?, espero que me vayas contando los polvos que se echarán en el camino. —¿Querés que te cuente?... ¿así fantaseas con tus amigas? —Sí, y también con alguna buena pija que me atienda mientras no estas, esta vez te voy a hacer bien cornudo, pero me calienta que te cojas a tu mami, sabiendo que le rompes el orto ...