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Xochi: Viajando con mi madre hacia el incesto (Parte 1)
Fecha: 13/12/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... aún más mi erección. —Seguí, le vuelvo a repetir; hasta que, levantando sus ojos hacia mí, le escucho decir: —No acabes que estás muy rico, así todo depilado, me encanta sentir tu piel y ver que mami te provoca esta calentura. Se aparta un poco con la boca, sin dejar de masturbarme y alzando la cabeza para mirarme a los ojos, me gime; —¿Querés que mami te trague toda la leche?, solo quiero sentir tu semen caliente en mi garganta, me muero de ganas de tragarme lo tenés contenido aquí dentro, —dice mientras acaricia mis bolas. La sola idea de imaginarme chorros y chorros de semen atravesando otra vez la garganta de mi madre me hace estirar mis piernas y vuelvo a levantarle la pelvis, enterrándome en ella. Me sigue mamando con ansias, mientras alterna su boca con sus manos para chuparme aún más abajo, juega con mi esfínter y me sigue enloqueciendo. —Quiero que acabes en mi boca, tragarme hasta tu última gota de “guasca”. —Más despacio, le ruego jadeando, —no quiero acabar todavía. Me cuesta horrores contenerme, pero la dejo. Voy más despacio a la vez que siento mi glande golpeteando en su paladar y el mordisqueo suave de sus dientes. Vuelve a ahogarse hasta el fondo de su garganta y le dejo escuchar mis gemidos de placer. —Seguís siendo la mejor “petera” de mi vida, le decía mientras tenía que contenerme ante su exquisita felación, sus tetas rodearon mi pija sin dejar de pajearme, pero su boca volvió a devorarme y sentí que un calambre me atravesaba ...
... desde la cabeza, desde mis sienes hasta el glande. No sé cuánto tiempo pasó, quizá minutos, quizá sólo unos segundos; noto que sigo clavándome en ella. Voy conduciendo despacio por la ruta que me permite relajarme cuando comienzo a sentir que brotan de mí, chorros y chorros de semen que no deja escapar de sus labios. Uno, dos, tres y hasta cinco “guascazos” que se atravesaron dentro de su boca. Ya no son gemidos los que sentimos, sino el grito del orgasmo que dejo expirar desde su garganta. Un buen rato tuvo que contenerse sin desprenderse de mí (como cuando se taponan dos perros) hasta que sentí que comenzó a tragarse todo el semen que le había precipitado en la boca. —Nene, ¿estabas contenido o tu mujer no sabe cogerte? me decía, mientras con un dedo rescataba los restos de semen desde la comisura de sus labios para introducirlos en su boca, saboreando como lo haría si los tuviera llenos de crema. —Es lo más delicioso que he probado nunca—, repite, cuando todavía se retuerce en el asiento masturbándose sobre su tanga, hasta que siento el grito final de su propio orgasmo, mojando el tapizado del asiento. —Este viaje va a ser inolvidable, me sonríe, se quita la tanga mojada y la pasa por su boca y la arroja por la ventanilla. —¿Qué hiciste?, le pregunto. —Tiré la tanga, así alguien sabe que por aquí pasamos Edipo y Yocasta y nos echamos un buen polvo en la ruta. —Que linda puta que sos, prepárate porque vamos a coger toda la semana. —Eso espero hijo ...