1. Xochi: Viajando con mi madre hacia el incesto (Parte 1)


    Fecha: 13/12/2022, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos

    ... llenándola de leche; todo se sabe amor. Me beso, me agarró el bulto y nos echamos un polvo en el medio del living tirados en la alfombra.
    
    —Partime la cola antes que te vayas, dejame la leche adentro, así no te extraño tanto y no tengo celos cuando estés cogiendo y acabando dentro del vientre de tu putita preferida.
    
    Mi mujer tenía razón, la putita preferida era y es mi madre, por ello en mi biblioteca tengo una fotografía muy erótica de ella y cerca de mis antojos; no faltó mucho cuando logramos un trío con mami y mi mujer al regresar de este viaje; pero eso queda para otro relato.
    
    Esos días de verano estaba haciendo mucho calor en Buenos Aires, y aunque en el auto tengo aire acondicionado, mi madre viajaba con su short desflecado de jean y su camisa blanca anudada sobre su ombligo dejando al aire la belleza de sus pecosas tetas, pero apenas salimos de Buenos Aires, se quitó las sandalias y acomodándose en su asiento, comenzó a poner música romántica y a murmurar esas melodías; soltaba su cabello que había teñido de rubio con corte carré (al mejor estilo Farrah Fawcett) y suspiró:
    
    —Vuelvo a sentirme libre y tengo ganas de gozar mucho. Mientras se quitaba el soutien liberando sus tetas.
    
    —Tenemos unas cuantas horas hasta Viña del Mar, y sobre todo cruzar la cordillera, así que relájate mami.
    
    —Qué lindo estar solos otra vez, vos y yo, me encanta y me haces sentir bien, solo con pensarlo.
    
    —¿Recordar viejos tiempos, eso querés? —Le pregunté con tono ...
    ... provocativo.
    
    —¿Recordar?, todo lo que quieras, pero también volver a hacer realidad nuestras fantasías.
    
    —Pero vos seguís portándote mal con Vanessa, ¿o ya no?
    
    —Si me faltaría Vanessa, esa pija y esa leche que tiene, no podría vivir.
    
    —O sea, ¿todavía te atiende?
    
    —Dos veces por semana tonto, todavía me gusta cuando acaba en mi boca y me sigue cogiendo duro… ¡si me faltara me muero!
    
    —Y solo con Vanessa te portas mal, ¿o tenés algún otro “chongo”?
    
    —¿Cuándo tu mami se conformó con una sola aventura?, el gimnasio también es un buen “telo”.
    
    —Puta linda, —le dije mientras veía que sus pezones se marcaban bajo relieve en esa camisa blanca.
    
    —Manejá tranquilo, que cuando lleguemos vamos a ver quién se porta mal o más peor que mal.
    
    Caía el atardecer y con rumbo hacia el oeste la ruta se iba haciendo más oscura, los hoteles alojamiento iban apareciendo como una tentación para nuestra lujuria, instintos que se gritaban en silencio mientras seguía sonando la música, cuando mi madre deslizó su mano sobre mi pierna, jugando con su dedo hacia mi bulto que no tarda tanto en mostrarle el placer de sentirla. Pero nos detuvimos en un resto a cenar en plena ruta cuando ya anochecía, ella, mi madre, bajó del auto y no pocos giraron la mirada cuando entramos a ese “bolichongo” diciendo —buenas noches—; como estaba un poco cansado me levanté de la mesa dejándola sola frente a la mirada de muchos hombres que aún con sus mujeres, se baboseaban con la lujuria que despertaba la perra, ...
«1234...»