1. Habilidad familiar


    Fecha: 30/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... comprime, tiene un canalillo largo y profundo verdaderamente llamativo, lo que le molesta bastante, porque constantemente me repite que hay que intentar pasar desapercibido en todo, no hay que llamar la atención ni por exceso ni por defecto. Ese par de tetas no se pueden disimular así como así.
    
    El cutis y toda la piel de su cuerpo es de un bonito color tostado natural —en eso también me parezco a ella— que no cambia a más oscuro por mucho que tome el sol. Ni manchas, ni marcas ni pecas… es una piel perfecta.
    
    Me resulta excitante su espalda, fuerte, musculada, con una hendidura que parece dividirla en dos partes simétricas, hasta llegar a la cintura, a partir de la cual aparecen las notables caderas, que engloban un culo alto, más bien grande, de nalgas fuertes, anchas y alargadas, separadas por una estrecha y apretada raja, que se abre hacia el final en una especie de triángulo mágico que deja ver la rojiza roseta del ano y los gruesos labios vaginales.
    
    Muslos y piernas de músculos marcados, duros, perfectamente delineados, y por delante un estómago levemente abombado, sin exceso de quilos, que se continúa en un pubis protegido por vello castaño oscuro, denso, rizado, sin arreglar, como si quisiera esconder los rojizos labios, anchos, brillantes, que a simple vista ahora ya parecen hinchados y muy mojados.
    
    Qué buena está. No la veo como mi madre, sino como una real hembra de cuerpo excitante, mientras observo cómo las dos mujeres se comen mutuamente el coño ...
    ... durante varios minutos. Tranquilamente, intentando no cansar sus lenguas, aspirando con los labios, todo con mucha suavidad, con mucha saliva. Se están dando un festín, al igual que Rosa con mi polla, que no para de mamar, y a quién le ordeno mentalmente que se ponga delante de mí, me quiero hacer su culo.
    
    Tras meterla cosa de un minuto en el encharcado coño de Rosa, la llevo hasta su culo, no me preocupo de si está o no lubricado, empujo con fuerza, de manera constante, hasta entrar sin problema alguno, sin apenas resistencia de los esfínteres, salvo que ambos tenemos que reacomodarnos en la cama tumbados sobre el lado derecho. Hago que se mueva, que sea ella quien me folle mientras le acaricio y aprieto las tetas al mismo ritmo, sin dejar de mirar ni un momento a Lena y Alba.
    
    Lena se deja hacer. Alba está recorriendo su cuerpo entero con los labios y la lengua, se ha detenido mucho tiempo en los pezones, y tras recorrer la espalda, lame el culo de Lena, quien se muestra complacida, más excitada aún si cabe. De repente posa su mirada en mis ojos —es como si notara un agradable muy calor suave, como si viniera de una fuerte luz que no deslumbra— y me hace un gesto con la mano para que vaya a su cama. No puedo —ni quiero— resistirme. Saco la polla del culo de Rosa —quien se pone a masturbarse frenéticamente— y me tumbo en la cama, en donde Alba me besa guarramente en la boca traspasándome el sabor de los jugos sexuales de Lena, después baja su cabeza hasta mi polla, la lame ...
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