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Habilidad familiar
Fecha: 30/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... cercana, a la que se puede ir fácilmente a pie y en donde hay un picadero que también genera visitantes al hotel y el restaurante los fines de semana. He quedado con mi madre en que no va a intervenir para nada y que yo voy a intentar convencer a Rosa mentalmente para que follemos. La conversación de las dos mujeres ha subido un poco de tono hablando de hombres, y en un momento en el que ambas se ríen tras un comentario sexual de la dueña del hotel, fijo mis ojos en los suyos y repito un par de veces en mi interior que está excitada, salida, deseando follar conmigo. Inmediatamente, parece ponerse nerviosa, azorada, mirando a mi madre como si no supiera qué hacer, momento que aprovecha Lena para dar las buenas noches, discretamente guiñarme un ojo y marcharse a dormir. Ya solos, me acerco a Rosa, quien me coge la cabeza con sus manos y me besa en los labios con fuerza, apretando mucho, hasta que mutuamente introducimos nuestras lenguas en las respectivas bocas y durante un buen rato compartimos varios besos largos, guarros, excitantes, recorriéndonos la boca entera. Su habitación está más cerca que la mía, así que allá vamos. Nada más cerrar la puerta empezamos a desnudarnos con rapidez, y desde luego que está muy buena. Tiene un par de tetas —más grandes que las de Marisa— redondeadas, con un canalillo apretado y profundo, quizás algo caídas, pero tremendamente apetecibles, con pezones largos y gruesos, rosados, situados en el centro de areolas grandes, sin forma ...
... alguna, también rosadas, apenas contrastando con el tono rubio de la piel de su cuerpo. Su espalda es como las de las tías buenas de las revistas norteamericanas, sinuosa, acaba en un metido en su cintura, que se continúa en unas caderas grandes que albergan unas nalgas anchas y alargadas, con mucho volumen, en típica forma de pera, con una raja larga y ancha del color de sus pezones, al igual que la apretada roseta del ano. Vaya culazo, con algunas que otras pequeñas pecas suavemente rosas que destacan aún más el tono rubio de la bonita piel. Los muslos fuertes y anchos se continúan en piernas largas, musculosas, torneadas, atractivas. En el pubis tiene una gran mata de pelo muy denso y rizado, sin arreglar de ninguna manera, del mismo tono rojizo que el cabello de su cabeza, que parece esté ocultando dos gruesos labios abultados, anchos, brillantes, porque es evidente que están muy mojados, y que me resultan raros por ser de color rosado. Tras un nuevo guarro beso, mucho más corto, me lanzo a por las tetas de Rosa, tocando, acariciando, apretando, lamiendo y poniéndome ciego con sus grandes pezones, animándome con las exclamaciones de excitación y de gozo que da la mujer, quién no se está quieta en ningún momento y acaricia mi polla sin parar, apretando los huevos, amasando mi culo con fuerza y pasando un dedo a lo largo de la raja, hasta que de repente me urge a que se la meta. —Ya, métela, fóllame Ni nos acercamos a la gran cama de matrimonio que preside la ...