1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (4)


    Fecha: 08/01/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... rondaba con más frecuencia en su mente y el posible adulterio que solo su mente se negaba a admitir.
    
    Recordó aquella mancha de carmín en su ropa, la tenía totalmente olvidada. ¿Cómo una buena mujer sumisa, ¿Eso era ella? Lo había tomado como algo casual, ¿Lo era?, ¿Por qué se negaba a aceptar la realidad?
    
    Dio vueltas en su cabeza a las irrefutables pruebas, siempre habían estado allí, ¿Por qué no las quería ver? Su mente parecía evitar el sufrimiento y saltaron pensamientos positivos, alejadas de su marido, cosas buenas, las últimas cosas buenas… su sobrino, el viaje… que bien lo estaba pasando. “Demasiado bien…” le advirtió una voz de pronto que podría ser su conciencia, pepito grillo o el mismo diablo.
    
    Notaba en su interior como otra Carmen estaba emergiendo, ninguna nueva, sino una muy vieja que hace años encerró en sí misma. Quizá por la edad, quizá por la rutina… pero allí estaba apresada. Una mujer algo más alocada, más decidida, más independiente, más directa.
    
    Se había quitado la ropa delante de su sobrino y ahora se sumergía en un pantano, no eran pasos gigantes, pero quizá si los primeros de un cambio. Los clichés absurdos de la vejez desaparecían y parecía que la joven Carmen, la que disfrutaba junto a su hermana, estaba volviendo a salir del foso donde la había introducido.
    
    Después de un tiempo, su sobrino se acercó nadando hasta su posición, se incorporó posando sus pies en las piedras del suelo. Se había alejado un poco de la orilla y el agua le ...
    ... cubría por debajo de sus senos.
    
    —¿Qué tal? —se interesó el joven.
    
    —No me puedo quejar —contestó en un tono suave, como si fuera una confidencia.
    
    —Me parece que te quedas corta —ella le guiñó el ojo de manera cómplice— Ahora nos faltaría una cama como la del hotel y a descansar, no vendría mal una siesta.
    
    —En mi casa vas a tener una cama grande, no te preocupes.
    
    Se sorprendió de lo que salió de su boca, era un comentario que podría malinterpretarse, aunque menos mal que era su sobrino a quien iba dirigido y no otro cualquiera. Le pareció extraña la situación, aunque el siguiente movimiento le sorprendió aún más.
    
    Fue un instante, menos de un segundo, quizá una fracción de tiempo, un lapso tan rápido que la propia Carmen dudó si había sucedido. Vio como los ojos de Sergio, bajaban desde su rostro, pasaban por su cuello y por un tiempo tan limitado que no se podía medir, se quedaban observando sus pechos que flotaban al ras del agua.
    
    Tenía unos senos bonitos, no había duda, hacía poco que se los había retocado. La edad no perdonaba y se comenzaban a caer, pero el cirujano hizo un buen trabajo elevándolos de nuevo. Nada de prótesis, solos unos cortes por aquí, coser por allá, trabajo de sastre que dejo todo como estaba antes. Era la segunda parte de su cuerpo que más le gustaba, siempre detrás de sus preciosos ojos azules.
    
    Sin embargo, aquella mirada, aquel flash, por muy pequeño que fuera, no la irritó. No le pareció una sinvergüencería de su sobrino, por ...
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