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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (4)
Fecha: 08/01/2023, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... cuidado, se veía demasiado. No actuó con lógica o raciocinio, y no se tapó algo que mostrarlo le hubiera parecido del todo inapropiado. Sin embargo, lo que por instinto le salió de lo más profundo de su ser, fue mojarse sus secos labios por el calor o los nervios, y abrir la boca para llamar la atención de su sobrino. —¿Cuánto crees que quedará de caravana? —Ni idea… antes ponía el cartel de dos kilómetros más de obras, o sea que quizá poco, pero vete a saber. —Cuando lleguemos me da que lo primero que voy a hacer será comer ¿y tú? Inconscientemente o quizá muy conscientemente, pasó sus brazos por debajo de sus pechos haciendo que estos se juntasen y lograr un efecto de aumento. Esperó con paciencia sin perder los ojos de su sobrino a que este posara la vista en ella. No había duda, otra vez sucedió, esta vez lo había pillado. Los ojos del joven habían descendido en un pestañeo hasta el canalillo abierto por ella misma y por menos de un segundo contemplaron lo que allí había. “¿Qué hago, joder?” se preguntó acomodándose en el asiento. Su sobrino la había mirado, ya eran tres veces, TRES “¿Qué puedo hacer? O… ¿Qué debo hacer?” Antes de encontrar una respuesta escuchó la respuesta de Sergio. —Tendré que comer algo. Carmen notó algo en su tono, casi inaudible. Su voz se quebró por un pequeño instante, estaba nervioso, seguramente por su culpa. Quizá era ella la instigadora, la que le ponía todas las miradas en bandeja, la que estaba provocando a su propio ...
... sobrino. Jamás se había imaginado una situación así, era impensable, aunque por otro lado, en su interior, la llama que hacia breves instantes nació, ahora pretendía crecer con fuerza. El sorprendente calor e inesperado, comenzó a arder dentro de ella. Una sensación que hacía muchos años desapareció y de la cual apenas tenía borrosos recuerdos. Las pupilas se le dilataron, la respiración se agitó y sus pómulos fueron invadidos por un color rojizo. Con voz alterada en su interior sin poder creérselo se dijo, “¡no puede ser! ¡¿Me… me… estoy poniendo?!”. —¿Qué vas a hacer estos días? —escuchó que le preguntaba Sergio sacándola de esos pensamientos. —No lo he planeado, hoy ya nada. Bueno, estar con mi sobrino favorito por supuesto, pero mañana no sé, ¿tú? —Tampoco lo sé, cuando llegue algún amigo saldré con él, pero debería ir a instalarme donde la abuela cuando antes. Esta tarde la puedo pasar descansado, o… hacemos algo si te apetece. —la frase en la cabeza de Sergio no sonó tan mal como en su boca. Le dio la sensación de estar invitando a su tía a algo más que lo obvio entre familiares. Aunque, ¿por qué le sonaba tan mal, era Carmen, la misma de siempre, nada más? —Puedes ir al jardín y estar en la piscina toda la tarde, yo quizá me prepare un cóctel y tome el sol, creo que me lo merezco. —¿Eres una mujer millonaria de Película? —añadió Sergio medio en broma, medio en serio, necesitaba bromear para evadir sus pensamientos. —Cariño, millonarios no somos, pero ...