1. Incesto a medianoche e incesto el día de su boda


    Fecha: 15/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... daba por debajo de las rodillas, una blusa blanca y unos zapatos de tacón bajo a juego con el traje. Se había hecho la permanente, pintado labios y uñas. Esa mañana estaba muy, pero que muy atractiva. Desde el dormitorio, le dije:
    
    -Pareces diez años más joven, Tamara.
    
    -¿Aparento treinta años?
    
    -Se había quitado dos años de un plumazo, ya que tenía cuarenta y dos años. Le respondí: Lo que parece es que tienes veinte.
    
    -No hace falta que me des cera. ¿Tienes algo de beber?
    
    -No sé qué coño me pasó, pero se me empezó a levantar la polla. La cogí y me encontré con ella dura en la mano, le respondí: Tengo algo de coñac sobre la mesita, pero no estoy visible...Tamara entró en el dormitorio y me vio con la polla en la mano, volvió a salir y me dijo:
    
    -Perdona, pensé que lo de no estar visible era otra cosa. ¡¿No estarás haciendo una paja?
    
    -Cogí la botella y el vaso de encima de la mesita, y en pelotas y empalmado fui a la sala. Estaba sentada en un sillón. Con mi polla y mis huevos sobre su cabeza, le dije: Toma.
    
    -No me contestaste. ¿Estabas haciendo una paja?
    
    -Tamara, cogiendo la botella y la copa me miró para la polla y para los huevos sin disimulo, como si fuera la cosa más normal del mundo, le respondí: Sí, siempre hago una por las mañanas. Si os digo la verdad, se lo dije porque pensaba que viniera dos horas antes para que echáramos el polvo que hacía unos días venía buscando, pues últimamente cuando estaba en su casa con su hija sus miradas eran ...
    ... osadas. Se las echaba a mi entrepierna con la lengua deslizándose por los labios, pero su reacción fue de perra rabiosa:
    
    -¡No me toques el coño, Marcos! ¡¡Tú no tienes vergüenza, desgraciado! Te exhibes delante de mí y me dices que te haces pajas todas las mañanas. ¿Te crees que soy una adolescente para caer rendida en tus brazos?
    
    -Por lo menos lo intenté.
    
    -¡¿Pero tú te crees que soy una puta?!
    
    -No, eres una mujer casada y muy apetecible. Le di la espalda y enseñándole del culo volví al dormitorio. De pie, con la espalda apoyada en la pared y la polla en la mano, le dije: Tengo que correrme o voy a llevar todo el día con dolor de huevos.
    
    -¡Tienes la cara más dura que un zapato! Por lo menos piensa en mi hija.
    
    -De perdidos al río, le dije: No voy a pensar en tu hija, voy a pensar en ti.
    
    -¡Serás hijo de puta! Si no estuviera todo pagado le diría a mi hija cómo eres. ¡¡No te vuelvo a hablar en mi vida!!
    
    -Perdona, Tamara, pero es que estás tan guapa... Dejó de hablar. Sentí cómo echaba una copa. Intenté calentarla, masturbándome, decía: Tamara... Tamara... Tamara... Te voy a llenar el coño de leche, Tamara... Llevaba repetido su nombre multitud de veces cuando sentí un gemido. Imaginé que se estaba haciendo un dedo y pensando en mí. La meneé con rapidez para que sintiera el ruido de mi mano yendo de arriba a abajo y de abajo a arriba. Cuando paraba sentía en bajito un ruido que no sabía lo que era. Salí del dormitorio y la vi. Estaba de pie y tenía la espalda ...
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