1. Incesto a medianoche e incesto el día de su boda


    Fecha: 15/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... apoyada a la pared que daba al dormitorio, el vestido levantado, los ojos cerrados y una mano dentro de las bragas. Fui a su lado, le bajé las bragas. Sus medias estaban sujetas por unas ligas, medias, ligas y bragas eran de color negro. Con las bragas sobre los zapatos le lamí los dos dedos que seguían entrando y saliendo del coño. Luego le cogí la mano y se los saqué, se los chupé, le lamí el coño peludo, le metí la lengua dentro de la vagina y luego lamí de abajo a arriba a toda hostia desde el segundo uno. Tamara subió con las dos manos el vestido hasta la cintura... Poco tardó en correrse en mi boca. No soltaba jugos en cantidad, cómo otras, ni gemía, más bien bufaba cómo los gatos, pero se sacudía cómo si metiera los dedos en un enchufe. Al acabar la levanté en alto en peso y se la clavé en el coño, Tamara, que en ningún momento abriera los ojos, rodeó mi cuello con sus brazos y puso su cabeza en mi cuello. No la pude besar hasta que levantó la cabeza, y cuando lo hice no me devolvió ni uno de mis besos, miento, me devolvió uno en el momento que se corrió sacudiéndose cómo la otra vez. Ese beso, en el que sentí su lengua acariciar la mía, hizo que me corriera dentro de ella. Luego le hice lo que solíamos hacer los de la pandilla en los tiempos mozos, nuestra señal de identidad, eso que tanto les gusta a las mujeres que les hagan, aunque algunas digan que les da asco, comérsela mientras mi leche salía de su coño. Dejara de hablarme, pero correr se corrió cómo una cerda. ...
    ... Al acabar de correrse, cuando pensé que me iba a llamar de todo menos bonito, se dio la vuelta, abrió las piernas, con los zapatos se deshizo de las bragas, echó el culo hacia atrás y apoyó las manos en la pared. La zorra me estaba ofreciendo su culo, un culo blanco cómo la leche. Al tener el vestido levantado me podía hartar de él. Le apreté las nalgas, se las abrí y se las lamí. Metí directamente la punta de mi lengua dentro de su ojete. Se lo follé así varias veces, después, sin preámbulos se la clavé en el culo. Puse una mano en su cabeza, y le volvió el habla.
    
    -¡No me estropees la permanente!
    
    -Tenía cojones la cosa. No le importaba que le jodiera el coño y el culo, y sí que le jodiera la permanente. Le eché las manos a las tetas, unas tetas gordas, y le follé el culo a lo bestia. Tamara comenzó a gemir cómo una veinteañera... Se la saqué del culo y se la metí en el coño hasta que le volvió el habla y dijo:
    
    -¡Ay, Dios! ¡¡Me voy a correr otra vez!!
    
    -Se la quité del coño, se la clave en el culo, la volví a follar a lo bestia, y esta vez sí, esta vez se corrió cómo cuando mea una vaca, de su coño cayó una cascada de jugo que fue a parar al el piso de la habitación, y yo, yo me corrí en su culo sintiendo cómo apretaba y soltaba mi polla. Al acabar se dio la vuelta, bajó el vestido, y mientras yo me echaba una copa se puso las bragas, después se me acercó, rodeó mi cintura con sus brazos, apretó las tetas y un lado de su cara a mi espalda, y dijo:
    
    -Al acabar la ...
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