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En la tienda
Fecha: 26/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: Maryrho, Fuente: CuentoRelatos
EN LA TIENDA (recargada) Hace un tiempo estaba en la tienda usualmente trabajando, era sábado casi las 6 de la tarde, faltaba como media hora para cerrar. Frente a la tienda hay un Wal-Mart, ya podrás imaginarte que entre semana hay mucha gente, pero los sábados y a esas horas ya está muy vacío. CONOCIÉNDONOS. Unos pasos delante de la tienda hay una parada de autobús, por lo que no es raro ver gente esperando el transporte, entre ella había un tipo no mal parecido, aproximadamente entre unos 40 o 45 años; en aquel entonces, yo tendría más o menos unos 34 o 36, comenzaba a levantar, anuncios y demás accesorios que coloco afuera de la tienda, ya iba a cerrar y pues la verdad quería irme rápido. Entonces vi que esta persona se dirigió hacia mí y me pregunto por una fragancia, le indique que se pasara y se la mostré, en seguida dijo que se la llevaría, me pregunto por más y bueno aparto dos; como te decía, él era de un agradable aspecto. Antes de continuar quiero aclararles, que ya tenía un tiempo sin relación alguna; pero sinceramente esa tarde pensaba más en irme a casa a descansar que en otra cosa. Mientras lo atendía pude darme cuenta, que atento a mis explicaciones, veía mis ojos y con su mirada me recorría, eso empezó a inquietarme; pero bueno, yo no había dado pie a nada, y en esos momentos solo pensé en mi última venta. MIRADAS FURTIVAS De pronto me señalo un perfume ubicado en uno de los mostradores del pasillo; Le pedí me permitiera salir a ...
... mostrárselo, él se apartó de la puerta enrejada de protección y pasé a su lado. Como en cualquier perfumería las paredes de los productos son de espejos, comprenderán que en el reflejo se ve todo. Entonces al voltearme para dársela, pude ver cómo me veía mi trasero, y… vi cómo se la tomo y se la acaricio. Yo estaba de espaldas, pero pude ver como se la tomo todita, fue solo una fracción de segundos, pero eso, en los hombres la verdad no es raro verlos hacer eso; por ello mismo no hice caso, pero reconociendo y ante mi abstinencia pues… que les digo mis amiguitos, la verdad si me inquieto, no fue para tanto, pero tampoco puedo negarlo, fue una inquietud, digamos: mmmm rica. En fin, regresé al mostrador y me metí dentro de la tienda estaba poniendo el seguro y de pronto alcancé a verlo y tal vez él no se percató, pero vi cómo se tocó ahí acomodándosela, para que no se le notara. Pero pensando lo que yo le había provocado y como las miradas van y vienen, quizá… no sé… fue mi instinto o abstinencia, pero mi mirada sin querer se dirigió a hacia ¡su bultote!, para colmo de males, él se dio cuenta de mí furtiva mirada. Entonces hizo algo que en lo personal me agrado: ¡Se hizo el desentendido!, eso me gustó pues fue un gesto atento de su parte, hizo que no me cohibiera. No se me hizo descarado, al contrario, me dio… digamos: respeto. En eso me pidió una fragancia especial y muy cara, le dije que esa sólo la tenía en bodega, y que si no llevaba prisa podría esperarme a ir por ...