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El primo disfruta ser cornudo, la prima goza
Fecha: 01/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... eso llegué bien enlechada. Cuánta leche tiene!” Dejamos de tener tanto cuidado, cualquier oportunidad era buena para echarnos un polvo, el primo “hacía la vista gorda” sin molestarse, solo simulaba estar en otra galaxia. Ella propuso recorrer los médanos, el primo se excusó diciendo que estaba cansado, que prefería volver a la casa y preparar unos tragos. Ambos sabíamos que estaría observando sin ser visto. Subimos y bajamos hasta meternos tras de unos arbustos, tendimos una loneta que había llevado, se bajó la tanga, arrodilló para bajarme el short y darme una soberbia mamada. Buscaba ofrecerle el mejor ángulo para que pudiera apreciar como pajea y mama, tomado de su cabeza que no se pierda detalle de cómo bombeo la poronga en su boca, le muevo la cabeza para que la descarga tenga un primer plano, la tomé de la cara para que abra la boca, mostrarme el semen antes de tragárselo. Luego ponerla de perrita y darle verga, esperarla para ese orgasmo bien gemido, luego la segunda eyaculada y retornar a la casa. La dinámica de esta peculiar relación había cambiado la rutina, el primo le permitía que pasara para que atendiera sus necesidades de sexo, luego volver con el marido y contarle todos los detalles, inclusive meterse los dedos en la vagina y sacar las muestras de la profusa acabada. La tarde previa a regresarnos me propuse ofrecerle tener la posibilidad de ser “voyeurista”. – Primo esta tarde podrías dar la excusa de salir a comprar unos souvenirs así Raquelita ...
... puede venir a mi cuarto para darle una buena cojida, voy a dejar la ventana solo con la cortina para que puedas observar el polvo que nos vamos a echar. – Gracias, gracias, no sabes cómo te agradezco que te la garches. Después te cuento como incentivó nuestro sexo. Sucedió tal como se planeó, ella llegó tan pronto como simulaba la salida, livianita de ropa, cuestión de aprovechar el tiempo al máximo, desnudarse lento, insinuarse, venir gateando hasta ponerse entre mis piernas, descubrir el miembro, iniciar una lamida para recibir en pago una comida de concha. Sabe excitarme rápido, también tenderse a esperar que me zambulla entre sus piernas, las eleva y separa los labios, disfruta el lametón y el beso compulsivo para comérsela. La voy colocando de forma que el esposo pueda apreciar detalles de la mamada, sus movimientos convulsivos cuando la invade la excitación. Le gusta que me demore entre sus piernas, subiendo despacio en la escala térmica interior, el precalentamiento tonifica sus sentidos lúdicos del juego sexual, es tiempo de meter el miembro en las fauces hambrientas de su sexo, me recibe apretándolo para sentirse llena de carne. Ella conoce mis tiempos, su cuerpo trabajado por el fitness puede responder a todos los embates del macho, elevar el ritmo muscular para el goce del hombre, disfruta los golpes de verga, cambiamos de postura, ella arriba. Le gusta manejar su propia excitación, sabe que así puedo demorarme mucho más, disfruta cuando la impulso y la dejó ...