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El primo disfruta ser cornudo, la prima goza
Fecha: 01/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Lobo Feroz, Fuente: CuentoRelatos
... caer, el golpe se disfruta, la pone en otra dimensión, le pido que gire, sin salirse, darme la espalda, ofrecerle al “espectador” un primer plano de su mujer gozando, moviéndose, tocándose. Un par de nalgadas, necesarias para alterar su concentración, necesito que se demore para dar el golpe de escena. – Muévete despacio, siente como te la hago sentir, así -golpeando bien adentro -siente perra como te estoy garchando. ¡Grita, grita putita!! Responde a los estímulos, los golpes de verga y las nalgadas la llevan a liberarse más, gemir más fuerte, jadear más de prisa, se pierde en sus propios gemidos. - Vamos primo, entra, entra! Apura que esta puta está por venirse, entra!! No tardó nada en llegar a la vera de la cama, ella no parecía asombrada, le sonrió sin dejar de moverse, le tendió la mano mientras recibía las estocadas de verga. - Vamos putita, vamos, móntame, enséñale como vives ese orgasmo que está latiendo. Soltó la mano del marido, para apoyarla sobre mi pecho, tomar impulso, sacudiendo sus caderas, elevarse y bajar, apurando el movimiento, concentrada, las facciones tensas, aprieta las piernas, los labios aprisionan la verga, cierra los ojos, echó la cabeza hacia atrás, detenida, rígida, como suspendida en el tiempo. La agonía del orgasmo la invade, no puede hablar, no respira, no late, solo me mira, perdida en el viaje astral. – Uffffffffff, qué fuete! Wowww, cómo vino, qué fuerte! Me vineeeeeee!!! La brevedad de sus palabras expresaron la ...
... dimensión del orgasmo, ciertamente fue algo mágico, el marido no entendía, nunca la había visto transfigurada, extraviada en la magia de un orgasmo de tamaña dimensión. La tomó de la mano, sentía la emoción de ser testigo de una fantasía en tiempo real. - Te gustó marido? -afirma con la cabeza - Ahora vas a ver como tu mujercita lo hace acabar a este macho. Con los últimos estertores del éxtasis comenzó a moverse, girando y balanceando sus nalgas, desmonta y se refugia de bruces sobre la almohada, exponiendo su sexo, le gusta que venga en ella estando boca abajo. Con el borde de la sábana limpió buena parte de sus jugos, sabe que me gusta hacerle sentir el grosor de la verga sin tanto lubricante, de una, hasta el fondo, que sienta el golpe inicial de su hombre penetrándola. El marido no se pierde ni un solo gesto de su mujer, tomada de la mano, jadeando en los embates descarnados de mi calentura, nalgadas y vehemencia, luego el silencio, la concentración y el desenlace. La eyaculación se presentó con la contundencia y abundancia de la demora, los chorros de semen se replican en gemidos, el bramido masculino libera las tensiones previas. Salido de la cueva de todos los placeres, me senté en la cama esperando el gesto de su boca lamiendo los restos de la eyaculación de la verga, el marido asiste a la degustación láctea. El primo se la llevó al dormitorio para darle buen uso a la excitación provocada por la cojidota a su mujer, ella me contaría luego que la penetró con ...