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Si me ayuda dejo que me haga cochinadas
Fecha: 05/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... silencio por un tiempo. Le chupé los dedos y entre ellos.... Al acabar con ese pie, Maribel, levantó la pierna izquierda y me dio el otro pie. -¿Quién fue la primera? -¿A la que se la metí en el culo? -No, la primera que te enseñó a hacer cochinadas. -No la conoces. -Mientes. -No, se lo hice a una inglesa. Me dijo ella que se lo hiciera. -¿Son tan putas las inglesas cómo dicen? -No son putas. Creen en el amor libre. Una vez me dijo una que ellas son naturales y las españolas son unas farsantes. -¡Tenía cara la inglesita! -Pues yo creo que tenía razón. -¡¿Cómo puedes decir que tenía razón?! -Pues porque me dijo que ella cuando tenía ganas follaba con alguien que les gustaba y disfrutaban los dos, y una española en vez de disfrutar ella y esa persona se hace una paja, disfruta ella sola y después va de decente, por eso lo de farsantes. -Cómo si esa que te lo dijo no se hiciera pajas. -Eso mismo le dije yo. -¿Y qué te dijo? -Que claro que las hacía, pero cuando tenía ganas y no tenía con quien follar. -¿Era guapa? -Sí, muy guapa, pero tanto cómo tú. Sonrió y no dijo nada. Le cogí los dos pies, metí mi polla entre las dos plantas y se las follé... Después subí lamiendo el interior de sus muslos morenos. Maribel abrió las piernas cuando mi lengua llegó cerca de su chocho. Vi una pequeña mancha de humedad en sus bragas blancas, pero aún no era el momento de comérselo, me eché a su lado y despacito le desabotoné los botones ...
... de la blusa, al tener a la vista su sujetador blanco, le magreé las tetas muy despacito, después le subí las copas. Tenía las tetas medianas, redondas, sedosas, duras cómo piedras, con pequeñas areolas oscuras y pezones cómo lentejas. Lamí, magreé y chupé hasta que empezó a gemir. Me preguntó: -¿Y esto quién te lo aprendió a hacer? -También fue la inglesa -Mientes. ¿A cuántas se lo hiciste? -A pocas. -Mientes. -No, no miento. La besé sin lengua; sacó ella la punta de la suya, se la chupé y ya nos besamos. Volvía a las tetas... Volvía a besarla... Cuando puse mi mano sobre su chocho para masturbarla noté que tenía las bragas encharcadas de jugos. No quise perderme ni una gota, le quité las bragas y vi el vello negro de su chocho todo mojado y sus rosados labios vaginales, hinchados y abiertos. Lamí su chocho de abajo a arriba y la lengua me quedó cubierta de jugos pastosos con sabor a manzana ácida. De la garganta de Maribel salió un gemido tan dulce, tan sensual, que me estremecí. Me dijo: -Me gusta mucho, Enrique. Quiero saber quién te enseñó a hacer estas cochinadas tan ricas, y no me digas que fue una inglesa. Se comenta por la aldea que cuando eras más joven te follabas a todo lo que se movía. -¿Quién lo comenta? -Las viejas. ¿Quién fue la que te abrió los ojos? -¿A ti gustaría que le contara a alguien lo que estoy haciendo contigo? -No, pero es que me gusta tanto lo que me haces... A mí también me gustaba ella mucho, y a mi polla ya ...