-
Si me ayuda dejo que me haga cochinadas
Fecha: 05/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... no te digo lo que le gustaba su chocho, tanta aguadilla soltara que estaba chorreando. No sé si fueron más de treinta o si fueron más de cien las veces que le lamí el chocho, lo que sé es que comenzó a correrse cómo una fuente. Sus jugos eran densos cómo el aceite e incoloros cómo el agua. No tembló, ni se sacudió, solo cerró los ojos, se puso tensa, subió la pelvis, gimió y acarició con una mano mi cabeza. Al acabar le di piquitos hasta que su respiración se normalizó, en ese momento la volví a besar con lengua, volví a gozar de sus tetas, y después me metí entre sus piernas y le froté el chocho con mi polla. Maribel iba a piñón fijo. Me cogió la polla con la mano derecha, y preguntó: -¿Quién te enseño a hacer estas cochinadas? Quería meter, y por meter, iba a cantar. -Jura que no se lo vas a decir a nadie. -Te lo juro. -Fue Pilarita. -¡¿La muda?! -¿Hay otra Pilarita en el pueblo? Comenzó a hacer cuentas. -Si ahora ella tiene sesenta años... ¿Qué edad tenías cuanto te enseñó a hacer cochinadas? -Tenía 18 años. ¿Ya saciaste tu curiosidad? Me soltó la polla. Quise meterla, pero no entró. Me dijo: -Frota, pero no metas, podría quedar preñada. Froté mi polla de abajo a arriba y de arriba a abajo en su chocho encharcado y aguanté menos que ella. No sé si llegaría a frotar unas veinte veces cuando comencé a correrme en la entrada de su vagina. Al acabar su chocho estaba lleno de leche, entre los labios y por fuera. Seguía empalmado. Me ...
... volvió a coger la polla, la puso en la entrada de la vagina, y me dijo: -Estoy muy cachonda. Me echó las manos al culo, me tiró hacia ella y la cabeza de mi polla entró en su chocho. Había entrado muy ajustada. Besándonos la fui metiendo hasta el fondo. Con ella dentro le di la vuelta y la puse encima. Me dijo: -No te muevas. No me moví. Ella tampoco se movió. Se quedó pegada a mí cómo una lapa. No sé el tiempo que nos estuvimos besando. Luego comenzó a mover su duro culo muy despacito, y poco a poco fue acelerando los movimientos... Al final ya a polla se deslizaba a lo largo de la vagina con facilidad, muy apretada, sí, pero sus gemidos y sus besos me decían que estaba disfrutando, y no me mentían, poco después comenzó a correrse mientras me chupaba la lengua, y esta vez sí, está vez su cuerpo de miel tembló sobre mi cuerpo cómo sacudido por un terremoto. No me corrí. Tenía algo que desvirgar y no quería gastar energías. Saqué la polla del chocho y se la froté en la entrada del ojete. Riendo, me dijo: -¿Me la quieres meter en el culo? -Si me dejas... -Mete, a ver que se siente. -Date la vuelta. Maribel me dio la espalda, la cogí por la cintura, la atraje hacia mí y le lamí el chocho empapadito de jugos de la corrida. Me dijo: -Da un gustazo sentir tu lengua en mi coño. Después le cogí las tetas y le lamí y le follé el ojete con la punta de la lengua multitud de veces. Cuando volví a lamer su chocho ya lo tenía de nuevo encharcado de jugos. ...