-
Lucky boy (I): El bus
Fecha: 11/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... vagina, lentamente, rosando apenas mis labios húmedos, seguramente descubriendo por primera vez aquella suave, caliente y mojada textura. Y eso me encantó, casi sentía que me venía. No se atrevía a meterme los dedos con tosquedad, sabía cómo tratar a una mujer, o quizá solo estaba demasiado aterrado. De cualquier forma me estaba llevando al cielo. Sin embargo, justo en ese momento el camión se detenía. Arribaba a León, una escala obligatoria en aquella ruta. Ahí nos mantendríamos al menos una media hora, por lo que la mayoría optaría por bajar un momento a estirar las piernas un poco. -¿Vienes? –Le pregunta la hermana menor al chico a mi lado, quien aún terminaba de acomodarse su pito dentro de sus pantalones de mezclilla. -No. Yo… No. –Respondía, temblando de excitación. Y yo regresaba a mi hipócrita faceta de viajera desinteresada, mirando a los pasajeros bajando del autobús encaminándose a una afortunada tienda de autoservicio, ahora bien sentada y con las piernas cruzadas. Mientras aquella pequeña se marchaba junto a sus padres, quienes sin saberlo, dejaban a su hijo en las garras de una depravada. -¿Tienes novia? –Le lanzaba la pregunta al aire sin voltear a mirarle, libre para que pudiese capturarla si así lo quisiese. –No. –Respondía, serio y muy nervioso. -¿Qué edad tienes? –Veinte. –Que bien. –Respondí alegre. -¿De dónde eres? –México, de la ciudad. –Me respondía, corroborando así todas mis sospechas. -¿Y…? ¿Viajas a menudo? –Le coqueteaba con ...
... total indiscreción, cual esposa desesperada, al tiempo que deslizaba uno de los tirantes de mi vestido asomando un poco mi seno izquierdo. –Nn... No. –Me susurraba temblando ansioso. Y yo continuaba tocándome para él, terminando de debelar mi pezón erecto frente a sus ojos, como esperando a ser estrujado por sus manos. -Sácatelo. –Le suspiré muy cerca del oído, con extrema seducción. Mirando como el adolecente se sacaba su tierno falo nuevamente erguido y dispuesto para mí. Entonces, aglomeré una buena cantidad de saliva en mi boca, y sin mediaciones me clavé como ave de rapiña hasta humedecerlo por completo con mi saliva y sus preeyaculaciones. Estaba realmente caliente, lo único que deseaba era cogérmelo como desquiciada. Una vez satisfecha de tenerlo completamente lubricado, me levanté de mi asiento y me senté sobre él. Así sin más, sin importarme que aquel par de secretarios tecleando con furia en sus ordenadores, pudiesen verme. Me planté frente al joven, separé mis piernas y las rodeé en él, arrodillándome sobre los asientos, obligándolo a estrechar sus piernas mientras yo me acomodaba su pene dentro de mí. Así, finalmente me deslizaba placenteramente su largo trozo lubricado entre mi conchita mojada produciendo un erótico sonido pegajoso al estamparme en sus muslos, antes de comenzar a cabalgar, de arriba abajo, exprimiéndome su férreo musculo en las profundidades de mi ser. El bullicio se escuchaba cerca del autobús. Turistas, transeúntes y los pasajeros ...