1. Autobiografía sexual (Parte 4): La casa de los Romanin


    Fecha: 18/02/2023, Categorías: Confesiones Autor: LorePadilla, Fuente: CuentoRelatos

    ... lo peor.
    
    —Perdóname.
    
    —¿Por qué?
    
    —Porque en realidad no vi por ti o porque fueras violada, solo vi por mí. Bien pude detenerme, pero cerraba los ojos para pensar en Adrián y que mi papá se convenciera de que lo estaba logrando.
    
    —En verdad yo fui la que no vio por ti. Yo fui la que te violó y solo quería que el momento pasara lo más rápido posible y que fueras libre de esa olla de presión.
    
    —No tienes la culpa de nada. Tú también estabas sometida a esa olla de presión. Los dos fuimos víctimas y la culpa es mía por salir defectuoso. Es mi culpa sentir atracción por los hombres y que mi papá fuera de una familia importante, de la que quiere que aún haya descendencia bajo la influencia de sus antecesores y teme que se interrumpa conmigo. De por sí le costó tenerme a mí, ¿sabes?
    
    —No digas estupideces —contesté enojada—. Las mujeres somos las que tenemos a los hijos.
    
    —Mi mamá era estéril y no lo sabía. Fueron varios años de intentos hasta que detectaron el problema. Mi papá comenzó a despreciar a mi mamá, pero ella se hizo independiente del poco amor que le tenía mi papá hasta el día de su muerte por cáncer cervicouterino. Por su parte, él ya con avanzada edad tuvo una amante y fui concebido por ella. Ella ahora está en una casa muy grande en Canadá que se compró con el dinero que le daba mi papá. Por ende, soy un hijo de puta.
    
    —¿Y tu papá no puede ...
    ... hacerse de otra amante para tener otro hijo? Así te deslindarías de esa responsabilidad que te impone y él corregiría sus errores como mal padre que es. Si tiene suerte, le saldrá un hijo como él quiere, pero los hijos no deben de ser como los padres quieren.
    
    Sin duda, me identifiqué con él por lo que a mí me había sucedido mes y medio antes. No obstante, lo que continuó diciéndome me impactó.
    
    —Tiene cáncer en etapa terminal. No sabemos cuándo morirá. Los médicos le dieron como máximo siete años de vida. La idea de tener otro hijo sí la tenía contemplada, pero decidió que no porque no alcanzaría vivir los años suficientes para criarlo como se debe, resaltando que soy una vergüenza para él y que no lo dejaría en mis manos.
    
    —Entonces, ¿tu papá seguirá recurriendo a tratarte de esa manera si tú no dejas de ser gay?
    
    —Así es. Hasta el momento estoy desheredado.
    
    —Lo lamento.
    
    —Gracias.
    
    —¿Por qué agradeces?
    
    —Por salvarme ese día.
    
    —Se hizo lo que se pudo.
    
    —Fuiste mi primera vez y siempre lo recordaré, aunque no quería que fuera así.
    
    —¡Ay! ¿Ni tantito puedes ser bisexual? La tienes bien rica —me salió lo cínica y poco seria, pero Gustavo me siguió la corriente con demás bromas y supimos sobrellevar lo sucedido.
    
    Nuestra amistad se volvía cada vez más fuerte con el transcurso de los días hasta que volvió a presentarse otro suceso como ese. 
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