1. Alguna raya de más


    Fecha: 18/02/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Hola. Me llamo David y soy de Barcelona. Tengo 38 años y si me he describir os he de decir que soy un chico de lo más normal. Ni guapo ni feo, ni gordo ni flaco, y bajito (1,60). Quien espere leer un relato con un pedazo de tío como protagonista, que deje de leer. No soy así. ¡Ah! Y debo ser el único bicho raro que tiene una polla de tamaño normal.
    
    Bueno, al lío. Estoy casado con mi chica, con la que estoy desde hace 7 años, pero aunque la quiero con locura lo cierto es que en la cama podría ser mucho mejor. Es muy clásica, diría que vergonzosa, sin demasiadas ganas de probar cosas nuevas… y yo en cambio soy lo contrario. No soy un hacha, pero soy de los que piensan que en el sexo no ha de haber límites dentro del respeto y de lo que sea consensue con la pareja. Y me encanta probar nuevas cosas, tener nuevas experiencias.
    
    No es que busque fuera de la pareja lo que no tengo… bueno, sí, ya que con ella no puedo… pero no es algo que me obsesione. Cuando ha pasado, cuando ha habido relaciones fuera de la pareja ha sido más porque “han pasado” que por buscarlas yo.
    
    ¿Si me siento mal por ello?. No. Mi manera de pensar es que el sexo, aunque importante, es un accesorio del amor, y mientras no se haga daño a la persona, uno ha de ser libre de hacer lo que quiera (ojos que no ven…). Puede parecer una forma de pensar egoísta, pero lo que no voy a hacer es dejar de disfrutar cuanto pueda de algo que me gusta tanto como el sexo.
    
    Bueno, esto pasó hace unos pocos días. Previo ...
    ... aviso a mi mujer de que la noche sería larga (ya me conoce mis “voy a tomar una cerveza”…), quedé con una amiga después de trabajar para tomar unas cervezas en un bar. Nunca he buscado nada con esa amiga, a la que llamaré Claudia. Tipo normal tirando al está muy bien, bajita como yo, abierta. Sí, esas que no te importaría tirarte pero que nunca te lo planteas ni buscas hacerlo.
    
    Las a-saber-cuántas-cervezas se convirtieron en cubatas, y ya llevábamos un par de éstos cuando me dijo que yo no estaba para volver a casa en coche. Toda la razón. Y ante la perspectiva de que ningún taxi me llevara al verme mal, me propuso ir a su casa a tomar la última mientras se me bajaba la taja. ¿La última para que se me bajara? Un poco contradictorio, pero por mí encantado. Total, vivía cerca, el bar cerraba en breve y yo no quería irme de lo a gusto que estaba.
    
    La sorpresa fue cuando me preguntó “¿Te parece si pillamos algo?” Ese algo solo podían ser unos gramos, y obviamente no me negué. Pasamos por el cajero y tras una llamada se vio con un tipo que le pasó la droga.
    
    Al llegar a su casa (vive sola), me acomodé en el sofá, y ella apareció con dos quintos. Se acomodó a mi lado y sacó los dos pollos de gramo cada uno. Y en nada ya teníamos las primeras rayas preparadas.
    
    La noche iba transcurriendo entre risas y rayas, solo interrumpidas por la petición a Claudia de dejarme dormir en su sofá y el whatsapp a mi mujer diciéndole que dormía en casa de un compañero (como otras veces había ...
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