1. Alguna raya de más


    Fecha: 18/02/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... hecho), que iba mal. Solo que esta vez no era un compañero.
    
    Teníamos música puesta y como suele pasar con la coca, no es solo que te desinhibas, sino que se te suelta la lengua. Así que aún no sé ni cómo, pasamos de las risas al tono un poco más grave al estar explicando a Claudia cómo me iba con mi mujer en la cama… que si escaso sexo, que si monótono, que si clásico, que si a veces me costaba hasta ponerme… Ella escuchaba atentamente y como buena amiga, sin entrometerse, tratando a ratos de disculparla a ella, dándomela a mí a ratos. Yo no buscaba nada.
    
    Obviamente y tras más rayas, llegó su gran pregunta, que si le había sido infiel, y mi sincera respuesta, que sí, que un par de veces. Y entonces el interrogatorio… ¿y cómo te sentiste?, ¿disfrutaste?, ¿qué es lo que más te puso?, ¿repetirías?... y yo contestando sinceramente, por lo que ya podéis imaginar mis respuestas.
    
    Al rato llegó el momento clave.
    
    - ¿Y conmigo te liarías? -me preguntó entre sonrisas de colocada.
    
    - Nunca me lo he planteado, pero sí, claro. Si tuviera la oportunidad, no me importaría.
    
    - Ajam… -fue toda su respuesta mientras se me quedó mirando fijamente a los ojos.
    
    Sostuve la mirada y entonces, lentamente, como pidiéndome permiso, Claudia se reclinó hacia mi y sus labios rozaron los míos. Un pico. Otro más. Ahora abrimos un poco más los labios… el beso. Lento, cálido, disfrutándolo. Se separó de mí unos instantes.
    
    - ¿Te ha gustado?
    
    No contesté, ahora fui yo quien me lancé ...
    ... sobre ella y empecé a besarla. Un beso ya más atrevido, directo, recorriendo cada rincón de su boca al ver que ella correspondía, mientras mis manos acariciaban su costado una vez encontrado el borde de la camiseta y ella acariciaba mi pelo sujetándome contra ella.
    
    Me acomodé y ella abrió sus piernas levemente. Invitación aceptada. Mi mano se desplazó de su costado a su pantalón, empezando a acariciar su coño sobre la ropa mientras ella movía su pelvis acompasadamente y yo pasé de comerle la boca a comerle el cuello.
    
    Cuando captó que me peleaba con sus botones, rió por lo bajini, pero tanto nada y menos en utilizar su mano libre para ayudarme y desabrochar sus dos primeros botones. Suficiente. No le dejé mas: mi mano encontró el camino y entró en su ropa, acariciándole sobre la ropa interior.
    
    - Estás muy mojada, ¿lo sabes?
    
    - Eso es por la farlopa -dijo.
    
    - Pues habrá que meterse más, pero luego.
    
    Me centré más en mi mano y en masturbarla sobre la ropa con más fuerza, siguiendo la raja de su coño, perfectamente marcada y presionando donde sabía que debía presionar. No duró mucho. Claudia me apartó y procedió a sacarse los pantalones y la camiseta. Y yo aproveché el intermedio para rápidamente atacar con la tarjeta el pollo. Cuando los pantalones ya no estaban se encontró con un pico en la tarjeta delante de la nariz, que esnifó sin dudar.
    
    -Te quedan restos -dije. Y tampoco dudé en limpiárselos yo mismo con mi boca antes de volver a besarla, notando al acariciar ...
«1234...»