1. Alguna raya de más


    Fecha: 18/02/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... sus piernas, ahora sí, la suavidad de su piel. Mi mano volvió a ascender y esta vez entró dentro de su ropa interior. Quizás muchos y muchas me entenderéis cuando hablo de esa satisfacción cuando te lo encuentras depilado (no como el de mi mujer, por más que se lo pida)… Claudia como pudo se empezó a bajar la prenda (ni me preguntéis si eran bragas o tanga), y se abrió esperando a mis dedos, que rápidamente se centraron en su clítoris mientras ahora mi boca se centraba en uno de sus pezones.
    
    Claudia gemía y movía su cuerpo al ritmo de mi mano y mi boca, y yo estaba en la gloria. Ya no podía parar, quería más. Me deslicé y empecé a besar su pubis mirándola a la cara, viendo como me estaba pidiendo con la mirada que no parara. Le hice sufrir un poco besando la parte interior de sus muslos, esquivando su vagina… dios, como olía… hasta que yo mismo no pude contenerme más y ataqué su coño con mi lengua. Ahora el clítoris, ahora bajo recorriéndolo hasta que mi lengua entra en ella saboreándola por completo, ahora vuelvo a su clítoris y dejo que mi dedo juegue con la entrada de su coño… Ella se deshacía y yo por descontado, también. Levanté sus piernas y empecé a comer su culo. Es algo que me encanta hacer: jugar con mi lengua con el ano, irlo dilatando poco a poco y notar como la punta de mi lengua entra en él, mientras mis manos juegan con el coño de la chica, masturbándola. Claudia se dejaba, y cada vez se movía más y más, gimiendo más entrecortadamente. Claro que se puede ...
    ... fingir, pero pocas cosas adoro más que el orgasmo femenino, y me gusta creer que consigo que se corran las chicas. Y para ello, lo intento antes de follar. Después nunca se sabe si lo voy a conseguir o no. Así que volví a su coño y empecé a succionar con fuerza su clítoris, a follarla con dos dedos, a chupar salvajemente, hasta que empezó a temblar y retorcerse. Yo la sujetaba para que su cuerpo no se separara de su boca. Sus gemidos iban a más. Hasta que se dejó caer y empezó a relajarse.
    
    No eyaculó, pero os garantizo que el interior de su cuerpo era un charco. Empecé a decelerar con mis dedos y la miré, sonriéndonos los dos. Me separé y busqué su boca para besarla, compartiendo con ella su propio sabor. Nos comimos la boca como si no hubiera un mañana.
    
    Tras unos intantes de besos se movió buscando que yo saliera de encima suyo.
    
    Me separé y empecé a quitarme la camiseta. Cuando me di cuenta estaba preparando dos rayas más. Le dejé hacer, obviamente, mientras también me quitaba pantalón… y calzoncillos. ¡A tomar por culo que lo hiciera ella!
    
    Esperé a que terminara de prepararlas y que se metiera una. Tras hacerlo, me ofreció el rulo.
    
    - Como siga a este ritmo no sé yo si me voy a correr.
    
    - Apuesto a que sí. -Joder, con qué cara de vicio me lo dijo.
    
    Me la metí y me recosté en el sofá. Y Claudia no perdió el tiempo. Con una mano cogió mi polla morcillona y empezó a pajearla lentamente, mientras me sonreía lascivamente al tiempo que su lengua recorría mi pecho. ...