1. Seducida en el aseo de un restaurante chino


    Fecha: 22/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... nuca y llevando su boca al coño. Wen le quitó los dedos. Le abrió el coño separando los labios con cuatro dedos, lamió el coño encharcado media docena de veces, luego lamió su clítoris con celeridad y Alisha comenzó a correrse en la boca de Wen entre temblores y gemidos. La china al sentir la corrida calentita en su boca, gimió más que Alisha. Era como si se estuviera corriendo ella también.
    
    Al acabar de correrse Alisha, Wen, que había venido vestida con el uniforme de camarera, se quitó la pajarita, el chaleco, la blusa y el sujetador. Alisha vio sus grandes tetas con areolas rosadas y gordos pezones, luego se quitó la falda y las bragas y vio el pelo negro de rata que rodeaba su coño. Wen se sentó sobre la alfombra, bajó la cabeza, miró para su coño y al levantarla le dijo:
    
    -Ven y dame placer con tu lengua.
    
    Alisha fue y lamió un coño por primera vez. No le desagradó... Siguió lamiendo, pero su lengua era muy torpe. Wen le cogió una pierna, juntó los coños y comenzó a frotarlos haciendo una tijera. Wen estaba tan perra que sabía que se iba a correr en cuestión de minutos, lo que no esperaba era que Alisha se corriera en cuestión de segundos. Al ver cómo temblaba de nuevo y al sentir cómo su coño se anegaba con los jugos del coño de Alisha, se corrió ella también. Al estar corridos los coños patinaban uno encima del otro y eso les produjo una sensación que alargó sus orgasmos haciendo que cayeran rendidas al acabar de gozar. Poco después, cuando Wen se iba a ...
    ... marchar, le dio un beso a Alisha y después le dijo:
    
    -Estabas aún más rica de lo que yo me imaginaba.
    
    Alisha le devolvió el beso.
    
    -Tú también estás muy rica. ¿Lo volveremos a hacer?
    
    -Puede apostar a que sí.
    
    Esa noche Wen se echó al lado de su marido en una cama sin patas, Bao, que así se llamaba, le dijo:
    
    -Esta noche te toca a ti.
    
    -¿Cómo lo quieres?
    
    -Sorpréndeme.
    
    Wen sacó de encima la sabana que los cubría, se desnudó y le quitó los calzoncillos. Subió encima de él, metió la lengua en su boca y se la comió, le chupó la nariz, se la lamió, chupó y lamió su cuello... Después, dándole la espalda, le puso el culo en la boca. Bao le lamió y le folló el ojete con la punta de la lengua. A continuación le quitó el culo de la boca y le puso el coño, se inclinó, le agarró la polla empalmada y lo masturbó al tiempo que le metía un dedo dentro del culo. Bao no iba a tardar en correrse. Cuando lo hizo no la avisó para que se tragase toda su leche, pero Wen guardó la leche en la boca, después la dejó caer por la polla abajo, para acto seguido darse la vuelta, cogerle una pierna y frotar su coño empapado con la polla, polla que ya estaba flácida, pero que cuando se corrió sobre ella ya volviera a ponerse dura.
    
    Wen al acabar de correrse subió encima de su marido, frotó la polla en el ojete, la puso en la entrada, empujó y la polla fue entrando en su culo. Lo folló mientras le daba las tetas a mamar, y le comía la boca. Bao estaba en la gloria. Tiempo después, Wen, al ...