1. Seducida en el aseo de un restaurante chino


    Fecha: 22/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... sentir que la tenía cerca, sacó la polla del culo, le puso el coño en la boca y frotándoselo contra la nariz y la lengua le pringó la cara con los jugos de su corrida. Bao la machacó y se corrió al terminar de correrse ella.
    
    Al acabar le dijo el marido:
    
    -Cada día te mejoras.
    
    -La próxima vez será inolvidable.
    
    -¿De verdad?
    
    -Sí, sé que te gusta la comida hindú.
    
    -¿A qué viene lo de la comida?
    
    -¡Ah!, eso ya lo sabrás.
    
    Alisha estaba en su cama con los ojos cerrados, desnuda, destapada y con el coño encharcado. Recordando lo que hiciera con Wen se acariciaba los pezones con dos dedos de una mano y metía y sacaba el dedo del coño con la otra. Era su primera paja y no contaba con correrse, pero de repente le comenzó el cosquilleo en los pies, se puso tensa, luego rompió a temblar con el inmenso placer que sentía y se corrió cómo una loba. Le cogió el gusto a la cosa y a esa paja siguieron tres más.
    
    Al día siguiente Alisha volvió al restaurante chino con su amiga y la nota se la dio ella a Wen. Una nota que decía: "Contaré los segundos hasta que estemos juntas de nuevo." Wen le dio otra con su dirección, y debajo le puso: "Ven el miércoles por la noche a mi piso. Si vienes compartiré a mi marido contigo."
    
    Llegó el miércoles. Wen estaba en la cocina con Bao, que le dijo:
    
    -¿Vamos para cama?
    
    -Espera un poco.
    
    -Ya son las once. ¿Es que no tienes ganas?
    
    -Muchas, tengo muchas ganas, pero espera, hombre, espera. Si es que viene no tarda en ...
    ... llegar.
    
    Bao puso cara de no entender nada.
    
    -¿Pediste algo?
    
    -Sí, comida hindú.
    
    -¿Para mañana?
    
    -Para esta noche.
    
    Sonó el timbre de la puerta, Wen fue a abrir y volvió cogida de la mano de Alisha. Sonriendo, le dijo a su marido:
    
    -La comida hindú, cariño.
    
    A Bao se le dibujó una sonrisa en los labios, ya que mil y una vez le había pedido a su esposa hacer un trío con otra mujer.
    
    -¡Tiene que estar riquísima!
    
    Alisha y Wen se besaban con lengua. Bao se unió a ellas y las besó a las dos. Después la llevaron al dormitorio cogiéndola cada uno de una mano.
    
    Alisha traía puesto un sari de flores y unas sandalias, sari y sandalias que le duraron encima lo que dura un suspiro. Bao la vio desnuda en medio de la habitación y su polla se puso dura cómo un hierro.
    
    Bao y Wen se quitaron los quimonos y quedaron desnudos. Bao se sentó en el borde de la cama con la polla tiesa, una polla de lo más normalita. Wen se sentó a su lado le cogió la polla, se la meneó y después le preguntó a Alisha:
    
    -¿Masturbaste a algún hombre?
    
    Alisha, de pie, le respondió:
    
    -No.
    
    Wen comenzó a subir y a bajar su mano por la polla de su marido. Luego la metió en la boca y la chupó. Por las piernas morenas de Alisha bajaron dos gotas de jugos, una por cada muslo. Wen las vio y le dijo:
    
    -Ven y hazle tú lo que le estaba haciendo yo.
    
    Alisha se sentó al otro lado de Bao, le cogió la polla, la meneó y meneándola la metió en la boca y la chupó. Wen se arrodilló delante de él y le lamió y ...