1. Me masturbo leyendo un libro y me pillan


    Fecha: 25/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alysson, Fuente: CuentoRelatos

    ... lengua hasta la oreja. Anne se estremeció y se le erizaron los pelos. Sintió que acababa de mojarse solo con un beso. Hacía años que no le pasaba, desde su juventud. La pareja avanzó el pasillo hasta el final. Antes de meter la tarjeta electrónica, Pablo cogió de la nuca a Anne y le giró la cara hacia él. La besó con pasión….”
    
    Claudia se imaginó cada detalle del relato. Se mordía los labios conforme leía cada palabra y sus pulsaciones aumentaban. Un ligero cosquilleo le ardía en la vulva.
    
    “Pablo le introdujo la lengua y saboreó la saliva de Anne, ella se dejó besar. Las fuertes manos de Pablo subieron hasta el escote y metió un dedo por debajo del sujetador. Anne tenía los pezones duros, él lo sabía, y quería comérselos de inmediato. Le abrió la camisa de botones y con su lengua rosada le lamió los pechos. Anne suspiró y puso los ojos en blanco...”
    
    Claudia suspiró también. Quería que le comieran las tetas así. Se miró los pezones, también los tenía duros, eras puntiagudos y de color rosado oscuro. Perfectos para lamer. Se llevó el dedo a la boca y depositó un poco de saliva sobre su yema, luego mojó su pezón, que brilló con la humedad del líquido. Ahora eran más apetecibles. Claudia daba movimientos circulares a su pezón mientras seguía leyendo.
    
    “Anne no aguantó más los besos de Pablo y le suplicó que la penetrara. El joven le dio la vuelta y la puso contra la pared. La falda casi transparente de baile de Anne se elevó en el aire y dejó ver su braga de encaje ...
    ... blanca. Pablo le dio una palmada en el culo y se lo agarró con fuerza. Le susurró al oído algunas palabras en español que ella no comprendió, pero su acento le mojaba cada vez más.
    
    Anne no supo porqué aquel joven la veía atractiva, era una mujer del montón, una viuda bajita y de pechos pequeños. Ahora le daba igual, solo quería sentir su enorme pene negro dentro de ella y que la llenara de semen….”
    
    Una gota transparente se filtró por el borde del tanga que llevaba puesto Claudia. Leer esa escena le había hecho mojarse. Sintió un enorme calor y unas ganas irrefrenables de meterse los dedos. Se llevó dos de ellos a la boca y los llenó de mucha saliva. Deslizó la mano bajo su tanga y restregó su clítoris. Estaba enorme y palpitaba. El torrente sanguíneo se acumulaba en su coño y eso hizo que se le pusiera caliente. Un llama ardiente que pedía ser apagada, con sus dedos o con una polla negra como la del protagonista del libro.
    
    “Pablo dobló la espalda de Anne para dejarla a su altura perfecta. Se sacó su pene, era enorme, oscuro, con un glande rosado y delicioso. Estaba muy duro. Depositó saliva sobre él, lo agarró con fuerza y separó las nalgas de Anne. Ella suplicó que no se corriera dentro, pero necesitaba sentirla. Pablo le habló al oído muy bajo. - Quiero tu culo –Ella asintió. Sus manos se estremecieron al sentir que el pene de Pablo entraba en su ano. Estaban en medio del pasillo del hotel, y eso le excitaba a ella…”
    
    Los relámpagos eran más fuertes y comenzó a ...
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