-
Me masturbo leyendo un libro y me pillan
Fecha: 25/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: alysson, Fuente: CuentoRelatos
... llover. Claudia ajena a todo aquello, se metió los dedos dentro de su coño, bien hasta el fondo. Con las yemas de sus dedos, podía sentir la rugosidad de su vagina. Se imaginaba una polla negra llenándola. El sonido mojado de su flujo se entre mezclaba con el de la lluvia. El salón se inundó a un olor de coño y aceite de coco muy intenso. Claudia soltó un gemido fuerte que resonó en el salón, estaba a punto de correrse. Sus dedos se deslizaban con mucha facilidad y el flujo blanco de su coño le corría hasta el culo. Estaba empapando el sillón y si seguía así, probablemente soltaría un buen chorro. El orgasmo era inminente. Un fuerte ruido desde la calle le hizo detenerse en su corrida y se desconcentró. Odiaba quedarse a medias de un orgasmo. La lluvia en el exterior era intensa. Miró por la ventana para averiguar qué había pasado. Un chico joven, de unos 20 y pocos años, estaba observándola desde la ventana. El joven llevaba unas cajas de cartón llenas de libros. Claudia, vestida solo con la camisa larga de andar por casa y el tanga debajo, salió a la puerta del chalet. -¿Qué haces? -Claudia llevaba el libro en la mano. El joven parecía tímido y tartamudeaba de los nervios. Sabía que Claudia le había pillado espiándola mientras se tocaba. -Soy el hijo del vecino. Estoy de mudanzas y… -los libros estaban desparramados por el suelo y se estaban mojando de la lluvia. El chico también estaba empapado. Claudia supuso que estuvo un buen tiempo mirándola. -Entra, te ...
... vas a resfriar. Claudia le ayudó a recoger los libros. Entraron en la casa y los puso sobre la mesa del salón. Eran ejemplares de arte y pintura. Claudia le dejó una toalla para que se secara el pelo. -¿Estudias esto? -ella hojeó varias páginas. Una pintura llamó su atención. -Es el nacimiento de la Venus de Botticelli. Una diosa romana, símbolo de la fertilidad. Claudia se sorprendió al oír esa información. No se había percatado del joven, pero ahora lo miraba de otra forma. Que supiera eso le dio un toque de atención. No era muy alto, delgado, de complexión fibrosa. Ojos grandes y expresivos y el pelo de media melena. Sus manos eran grandes, como su torso. Quizás hubiera practicado natación durante un tiempo. Se dio cuenta que empezaba a fantasear con el joven en su mente. El chico terminó de secarse y le pasó la toalla a Claudia. Ahora él la miraba. Sus piernas brillaban por el aceite de coco y vio que no se había puesto ropa para abrirle la puerta. -Mejor que te cambies la camisa, te puedo dar una seca de mi marido, pero me la tienes que devolver mañana. - Si... si claro... -el joven tartamudeaba. Claudia fue en busca de la camisa. Le dio la espalda al chico y de forma elegante caminó de puntillas. Sus gemelos se elevaron y sus glúteos se pusieron firmes. La camisa se le subió un poco y asomó la parte baja de sus nalgas. El joven le clavó la mirada. La sangré comenzó a correr hasta su polla. Notó en menos de un segundo que le crecía y se ponía dura. ...