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El regalo: Un antes y un después (Vigésima segunda parte)
Fecha: 08/03/2023, Categorías: Infidelidad Autor: DestinyWarrior, Fuente: CuentoRelatos
... desorden de crayolas, rotuladores y hojas sueltas; revisar con ellos posteriormente sus deberes. Mientras mi esposo adecentaba el mesón de la cocina, lavaba la vajilla y luego se acomodaba en el comedor para con documentos en mano, sumergirse en su ordenador y alistar algunas propuestas comerciales para los próximos días. —Bueno mi vida… ¿Y cómo te fue hoy? —Le pregunté después de cenar y acostar a los niños, quedándonos por fin solos, yo recostada en el sofá revisando en mi móvil las redes sociales y Rodrigo sentado a la mesa, absorto en su portátil. —¡Todo normal! —Me respondió sin levantar la mirada de la pantalla y nos quedamos en silencio, disfrutando de una noche despejada y el ambiente entre los dos en calma. Al parecer, Rodrigo estaba tan concentrado en sus quehaceres que no reparó en mi nuevo peinado, ni en el dorado color de mi piel, lo cual ciertamente me molestó un poco. Mucho menos me dijo nada acerca de verme llegar con dos paquetes adicionales. Revisando las redes sociales pude ver una solicitud de amistad nueva de una mujer que yo no conocía, por supuesto no le di importancia y la dejé pasar. Me interesaba más averiguar por el estado de mi jefe, pero aquella noche también seguí sin mensajes ni notas de voz de su parte. Me aburría, por lo cual era mejor ponerme manos a la obra. —Voy a alistar la ropa para el viaje. ¿Quieres venir a ayudarme a escoger? —Le hablé a mi esposo cariñosamente, pero Rodrigo tal vez no me escuchó, por lo tanto alcé mis ...
... hombros en señal de resignada queja, y obviamente tampoco mi marido se percató de ello. O sencillamente no le importó. En silencio me dirigí a la habitación para luego de abrir las puertas del armario, sentarme en la cama y pensar que ropa sería más adecuada y me fijé en el vestido plateado, el que mi amiga Magdalena había dicho que me quedaría genial para la inauguración y que yo creía que era demasiado sensual para esa celebración. ¡Dudé! Haciendo un esfuerzo, me puse en puntas de pie y alcancé de la parte superior el trolley mediano para empacar allí mis cosas. Sola y en silencio, abrí los cajones, escogí con detenimiento mi ropa interior, tres bragas casi nuevas, también un par de tangas brasileras, dos sostenes blancos de encaje y de una de las bolsas, el juego de lencería nuevo que Magdalena me había regalado para la ocasión. De color negro el conjunto, transparencias y encajes muy sexys lo adornaban. Ese también lo guardé en el maletín de viaje. Y el vestido nuevo, que venía en la segunda bolsa, ese lo colgué. Y de mi esposo nada. No escuchaba ni un suspiro, lo imaginaba allí en el comedor solo, y con sus dedos, el teclear en su computadora. «Buenos días amor, tengo que salir ya. Voy a hacer una correría fuera de la ciudad. Visitaré algunas industrias y no quiero que me coja la tarde. Antes de que preguntes… ¡No! en esta ocasión voy solo, sin compañías. Que tengas bonito día y más tarde hablamos. Te amo. Besitos a los niños. Por cierto, quedaste preciosa con ese ...