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Incesto en el monte (un incesto diferente)
Fecha: 10/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Los Becerros y los Mata Burras eran dos familias que vivían en una aldea gallega llamada Castroviejo. Desde tiempos ancestrales se llevaba a matar. La sangre estuvo a punto de llegar al río cuando Juan el Becerro supo que le quitara la novia Benito el Mata Burras. Suerte que ese día estaba en la taberna la guardia civil. Juan, el Becerro, herido en su orgullo emigró a Suiza. Con el paso de los años el Becerro se hiciera una casa de dos pisos que era la envidia de propios y extraños... Con sus puertas y ventanas de aluminio, con sus tejas de pizarra negra, con su garaje... Todo un lujo de casa. Benito el Mata Burras, vivía con su esposa Felisa y su hija Adela en una casa vieja hecha con piedras, con barro, con puertas y ventanas de madera y apolilladas. Seguía teniendo muchas tierras y muchos animales, pero tanto él, cómo Felisa, cómo su hija Adela, llevaban una vida de sacrificios. El día que el Becerro volvió definitivamente para España trajo con él a su familia compuesta por su mujer de nacionalidad suiza y su hijo Eugenio. Eugenio era un joven muy guapo, de estatura mediana, rubio, de ojos azules y muy risueño. Nada sabía de la enemistad de su padre con Benito el Mata Burras. El día que vio a Adela ir con un carro de vacas y un perro de raza indeterminada, le dijo: -Eres la cosita más bonita que he visto en este lugar. La muchacha, que era de la estatura de Eugenio, que llevaba su largo cabello recogido en dos trenzas, que era de tez morena, que ...
... tenía las piernas anchas, buen culo, anchas caderas, tetas gordas y que llevaba puesto un vestido que debiera de ser de su abuela, miró para aquel figurín bien vestido y del que le llegaba un olor a colonia que tiraba para atrás y le echó una mirada, que si las miradas mataran, quedaba tieso allí mismo. No tardó Eugenio en enterarse de que la muchacha se llamaba Adela, y de lo que se cocía entre su padre y el Mata Burras, pero a Eugenio le gustaba la chica y trató de hablar varias veces con ella, diciéndole cosas como: "Algún día meterás una sonrisa es un sobre y me la mandarás a la calle de las esperanzas... Se ha caído un ángel del cielo... Eres la más bella de las flores"... Y muchas más cosas le dijo cuando nadie más lo oía, pero Adela parecía que lo odiaba con ganas. El caso fue que Eugenio con cada mirada asesina y cada silencio la fue viendo cada vez más bonita y acabó enamorándose de ella. Un día que estaba Adela cortando helechos en el monte con una hoz, fue a su lado, y le preguntó: -¿Puedo hablar contigo, Adela? Adela reconoció la voz. Sin mirarlo, le dijo a su perro: -Alguien quiere que le corte el cuello, Pepe. Fue la primera vez que oyó su voz y le pareció tan dulce que la amenaza le sonó a música celestial. -Nada tenemos que ver con los odios de nuestros padres. ¿Puedo hablar contigo un momento? Adela volvió a hablar con su perro. -Alguien no sabe que sin cabeza no se puede hablar. Eugenio siguió hablando. -Tú no me odias, si me ...