1. Incesto en el monte (un incesto diferente)


    Fecha: 10/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... odiaras ya le habías dicho a tu padre que te echo piropos.
    
    Adela dejó de cortar helechos y le echó la mano a la escopeta de cartuchos que siempre llevaba al ir al monte para protegerse de los lobos, y que tenía apoyada a un pino. Fue junto a Eugenio, le puso el cañón de la escopeta en las pelotas, y con cara enrabietada, le dijo:
    
    -¡Si me vuelves a dirigir la palabra te vuelo los huevos, suizo!
    
    Eugenio la miro a los ojos, vio unos ojos grandes y negros cómo la noche, y le dijo:
    
    -¡Dios mío, qué hermosa eres!
    
    Adela, quedó descolocada, retiró la escopeta, y le dijo:
    
    -No sé por qué no te pego un tiro. -puso la culata en el suelo y agarró la escopeta por los cañones.
    
    Eugenio, se envalentonó.
    
    -A lo mejor es porque te gusto un poquito.
    
    Adela le echó la mano a la hoz, y le dijo:
    
    -¡No juegues con tu suerte, suizo!
    
    Eugenio separó un poquito el dedo pulgar y el índice, y mostrándoselos, le dijo:
    
    -¿Ni un poquito así?
    
    Adela le dejó las cosas claras.
    
    -Mira, suizo, aunque tu padre y el mío se llevaran bien, a mi me gustan los hombres de verdad, los que se beben una jarra de vino de una sentada, los que juran, los mal hablados, los que andan a hostias, los que dicen las mujeres que si te dan un beso te hacen temblar las piernas. Un muñeco cómo tú no me hace tilín. ¿Entendiste, suizo?
    
    Eugenio, bajó la cabeza y le dijo:
    
    -Sí, entiendo. Solo venía a decirte que me gustaría ser tu novio, pero ya veo que no soy tu tipo.
    
    Adela, dijo, hablando ...
    ... primero con el perro y después con él:
    
    -El señorito dice que quiere ser mi novio, Pepe -levanto la mano con la hoz en ella-. ¡Tira, tira o te desgracio!
    
    Adela, viendo cómo Eugenio se alejaba caminando con la cabeza gacha, se ensañó con él.
    
    -¡Ahora vas y se lo cuentas a tu mamá, muñeco perfumado! -le dio una patada al aire-. ¡¡¡La próxima vez te reviento, coño!!!
    
    Desde esa tarde Eugenio dejó de piropearla. Verla pasar ya le causaba dolor, así que decidió volver a Suiza para trabajar en algún hotel. Antes de irse, le pagó a un niño para que le entregara una carta a Adela cuando no estuviera nadie con ella. Cuando se la dio, Adela la abrió y leyó:
    
    Para Adela:
    
    Vuelvo a Suiza pasado mañana. Te escribo estas líneas para pedirte perdón por las molestias causadas.
    
    Un abrazo.
    
    Adela, que al dejar de buscarla lo echara de menos. ¡Desde luego cómo son las mujeres. ¡Ni Dios las entiende!! pero volvamos a turrón, Adela ya suspiraba por Eugenio y no podía dejar que se marchara, pero cómo dejara de abordarla no sabía cómo detenerlo. Esa noche fue a la taberna a por café en grano y vio que Eugenio estaba ahogando sus penas con vino. Al llegar a casa les dijo a sus padres que se iba a dormir, pero lo que hizo fue coger la escopeta, salir por la ventana y esperar a que Eugenio volviera a casa. Se agachó en una esquina y cuando Eugenio llegó a su altura salió de entre las sombras y le dijo:
    
    -Ven conmigo.
    
    Eugenio se frotó los ojos. Pensó que el vino le estaba jugando una ...
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