1. Incesto en el monte (un incesto diferente)


    Fecha: 10/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... coño. Se besaban, sonreían... Y sonriendo, después de besarlo, le dijo Adela:
    
    -¿Si nos corremos otra vez juntos tendré gemelos?
    
    -No es probable
    
    -Pero podemos probar.
    
    Le estaba hablando de echar otro polvo, y no le iba a decir que no.
    
    -Claro que sí.
    
    Adela empujó con fuerza el culo hacia arriba, y le dijo:
    
    -Dame.
    
    Se la metió y se la sacó tres veces, y le dijo:
    
    -¿Así?
    
    Adela volvió a empujar con fuerza el culo hacia arriba.
    
    -Dame jarabe de palo.
    
    Le dio la vuelta, la puso encima de él, y le dijo:
    
    -Dámelo tu a mí.
    
    -Aquí arriba me siento muy puta.
    
    -Pero eres un ángel, vida mía.
    
    Adela, apoyando sus manos en el vientre de Eugenio lo folló con una lentitud pasmosa, pero al estar el coño engrasado con sus jugos y con el semen de Eugenio, enseguida empezó a gustarle. Apoyó sus manos el pecho y sus movimientos fueron en aumento, sintió que cuanto más aceleraba más le gustaba, esto hizo que acabase follando a Eugenio con las manos apoyadas en el colchón y poniendo las tetas al alcance de su boca. Movió el culo de atrás hacia delante y de adelante hacia atrás a cien por hora. Sintió cómo Eugenio mamando una de sus tetas se corría dentro. Al sentir la leche dentro de su coño se quedó quieta, se le cerraron los ojos, de su boca salió un dulce: "¡Ah, aaah!", y corriéndose se derrumbó sobre Eugenio.
    
    Al irse el resuello siguieron los besos y las caricias. Cuando Adela sintió la polla dura de nuevo dentro de su coño, le dijo:
    
    -¿Sabes ...
    ... hacer alguna cosa rara más?
    
    Lo volvió a besar y le respondió:
    
    -Sí, ponme el coño en la boca y frótalo en mi lengua hasta que te corras.
    
    Adela se escandalizó.
    
    -¡Nooo! Así sí que me sentiría muy puta.
    
    La cogió por la cintura, y le dijo:
    
    -Ven.
    
    Adela, mientras la polla salía de su coño, y luego cuando fue dejando un rastro de leche y jugos por el vientre y el pecho de Eugenio, seguía diciendo:
    
    -No, no, no me obligues a hacer eso.
    
    Decía que no pero se dejaba ir, y dejándose ir acabó con el coño en la boca de Eugenio, que al tenerlo delante le clavó la lengua en él, Adela, exclamó:
    
    -¡¡Jesús!!
    
    Comenzó a mover la pelvis para frotar el coño contra la lengua, que entraba y salía en aquel pocito de secreciones y acababa frotándose contra el clítoris. Eugenio tenía sus manos en las tetas y esta vez se las apretó y le pellizcó los pezones, Adela gemía sin parar. Cuando se iba a correr, le dijo Eugenio:
    
    -Dámela en la boca.
    
    Adela agarró el hierro de la cabecera del catre, se le cerraron los ojos de golpe, y cuando los abrió con la vista borrosa miró cómo Eugenio lamía su coño y tragaba los jugos de su corrida.
    
    Dos meses más tarde, cuando ya se le empezaba a notar la barriga le confesó a su madre su estado y quien era el padre de la criatura. Felisa rompió a llorar desconsoladamente. Adela, le dijo:
    
    -No va a pasar nada, madre, se lo he contado por qué Eugenio y yo nos vamos para Suiza.
    
    -Ya pasó, hija, ya paso.
    
    -Paso, sí, pero lo hicimos por ...
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