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El verano, mi prima y la pasión
Fecha: 11/03/2023, Categorías: Incesto Autor: Escriba, Fuente: CuentoRelatos
... atentos al mundo exterior. La reacción de Míriam fue puro instinto: levantó la palma de la mano y se la lamió, tragándose de ese modo todas las pruebas de nuestra torpe pasión. Yo me levanté de un brinco y, corriendo, me fui corriendo hacia la piscina, donde me zambullí y borré las huellas del delito. –¡Que me aso de calor! –gritaba en un intento de explicar mi loca carrera. –Este nieto mío cada día está más gilipollas. Tanta maquinita tanta maquinita… –la escuché quejarse a Míriam. Nos salvamos de un disgusto por los pelos, porque de habernos descubierto, mi abuela solo habría podido actuar de dos maneras: o se muere del susto, o lo grita a los cuatro vientos, provocando que mi tío meta a Míriam en un convento y a mí en la Legión Francesa. Pero a pesar de habernos salvados, la situación estaba complicada, porque el chalet de mis abuelos es grande, sí, pero ni mucho menos una mansión: es imposible estar a solas sin que alguien pase por alguna razón, e incluso si hubiese logrado esconderme en algún rincón con mi prima, nuestra ausencia habría sido notada en cuestión de minutos, y ya me imagino el interrogatorio por parte de mis padres: “Pero chiquillo, ¿tú dónde te metes? A ver, ¿se puede saber qué estabas haciendo? Que para tres semanas que nos juntamos todos en verano, y tú parece que nos tienes por apestados o algo. Eso es de la maquinita, seguro, todo el día con la maquinita esa…”. Y así hasta que confesase o me sangrasen los oídos, que no sé yo qué sería ...
... peor. Por suerte, Míriam es decidida, seguramente más que yo, y en lugar de sentirse impotente por la situación, decidió echarle valor al asunto. Por eso, en la piscina, con la excusa de llevarme una toalla, me dijo en un momento que no había nadie cerca: –¿Puedes venir esta noche a mi cuarto? Asentí, porque poder, lo cierto es que podía: los primos nos repartimos en dos dormitorios, uno de chicos y otro de chicas, y en el de chicos todos nos encubrimos las fechorías, por lo que si alguien te ve salir a hurtadillas y no volver hasta pasado un buen rato, no se dice nada: hoy por ti, mañana por mí. De hecho, mis primos solían escaparse con frecuencia en mitad de la noche para asaltar los helados del congelador. ¿Pero qué pasaba con nuestra prima pequeña, que dormía con ella? –Por Pili no te preocupes, que se duerme. –Y sin decir nada más, se marchó hacia el interior del chalet. No hubo más explicaciones y tampoco tuve valor para pedirlas. Lo que tuviera que ser, que fuera. Pensaba constantemente en lo que habíamos hablado y me sentía tremendamente excitado por la idea de vernos y seguir donde lo habíamos dejado, de tal modo que me pasé toda la tarde y la noche en las nubes. Como de costumbre, la cena dio paso a campeonato de parchís, hasta que los más pequeños se acostaron, momento en que mis tíos sacaron las bebidas más fuertes y se relajaron para discutir. Yo miraba nervioso a Míriam, esperando a que se dijera que se quería acostar, pero estaba acurrucada junto a su ...