-
La folla mendigos.
Fecha: 30/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... niñas de papá no os cansáis de que venir a que os folle, ¿Me he puesto de moda o qué? Terminó aquella voz con un tono jactaseante. Laura seguía echando la cabeza hacia atrás con la esperanza de que el mendigo la dejase respirar, aunque fuese por unos segundos, pero este que no pensaba ceder ante sus deseos, empezó a apretar la cabeza de Laura hasta hundirla sobre su mata de vello púbico. Si antes le costaba respirar solo a través de la nariz, ahora que la tenía tapada por ese conjunto de pelos, todavía más. Unas gotas de una especie de líquido blanquecino, comenzaron a caer por las piernas de Laura. Esto no pasó desapercibido a los ojos del mendigo; -Parece que no soy el único que está disfrutando esto… Así que sin pensárselo dos veces, el mendigo agarró con sus brazos las dos piernas de Laura y subiéndola en peso, colocó su culo sobre su cara. Fueron unas décimas de segundo, lo que tardó aquel hombre en arrancarle las bragas húmedas a Laura y ver como todo ese líquido vaginal, caía sobre su rostro. En aquel momento el mendigo afiló su lengua viperina y como si de una serpiente se tratase, echó su cuello hacia atrás y cuando fijó con precisión el agujero de la vagina, clavó su lengua hasta donde la física se lo permitió. Fue entonces cuando Laura, víctima de ese picotazo mortal de placer, echó su cuerpo para atrás escupiendo por completo el sexo del mendigo y pudo respirar de nuevo, aunque ahora a un ritmo más frenético. En ese instante, se inició una carrera ...
... por ver quién se corría antes en la boca del otro. Si las cámaras del cajero estuviesen grabando aquella escena, que por cierto lo estaban haciendo, sería maravilloso ver a cámara lenta como se revolvían aquellos cuerpos, devorándose sin compasión. El mendigo fue el primero en correrse en la boca de Laura, pero a medida que este iba eyaculando sobre la boca de esta, susurraba con el poco aliento que le quedaba; -No te lo tragues todavía, aguanta un poco… Laura veía como la lengua infecta del mendigo, junto con las llagas que este tenía en su boca, se iban introduciendo en su coño, provocándole así un escozor, el cual sería uno de los primeros síntomas de una infección. Pero el hecho de sentirse en esos momentos, la tía más guarra de toda la ciudad, hizo que Laura también se corriera segundos más tarde. Así que aguantando los fluidos sexuales del otro en su boca, el mendigo se fue acercando a Laura hasta agarrarla por el cuello con sus dos manos y fundirse en un tanto apasionado, como asqueroso beso. Al mismo tiempo que sus lenguas comenzaba a bailar la una con la otra, también lo hacían el semen de Laura y el mendigo. Cuando menos se lo esperaba, el mendigo cogió de nuevo a Laura y poniéndosela encima, este se escupió en su miembro y estando seguro de que estaba lubricado, se lo introdujo a Laura; fue entonces cuando por primera vez en aquella noche, comenzaron a follar como si no hubiese un mañana. Aquellos dos seres de mundos totalmente distintos, se follaban ...