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El tipster (Parte 4)
Fecha: 08/04/2023, Categorías: Infidelidad Autor: Sempiterno, Fuente: CuentoRelatos
Al día siguiente, cuando me desperté, mientras observaba el hermoso rostro de Jimena que descansaba plácidamente. Me pregunté ¿Qué pasará cuando se libere de ese sentimiento tan poderoso y complejo como es la culpa? ¿Tal vez, cuando su arrepentimiento desaparezca me engañe nuevamente? Pero de una cosa estoy seguro y es que solo el tiempo me dará la respuesta. La dejé descansar, tomé una ducha rápida y bajé a la cocina, por lo visto no había nadie, miré el reloj que marcaba las 6:00 a.m. Tuve unas ganas tremendas de practicar mis habilidades culinarias. Me llevé un sombro al ver el refrigerador, estaba lleno y con todo tipo de variedad de alimentos. ¡Se ve que no escatiman gastos en esta casa! ¡Después de todo, el dinero no es un problema para esta familia! Preparé algo rápido, tres sándwiches de verduras a la plancha. Cuando terminé de cocinarlo, apareció en la cocina la mamá de Jimena. —Buenos días. Me percaté, en su vestimenta. Llevaba puesta un camisón que dejaba ver las formas de sus magníficas tetas, y si eras más agudo podrías darte cuenta de las bragas bastante atrevidas que adornaban su trasero grande pero firme. —Buenos días… —contestó ella—. No te hubieras molestado con la comida. La sirvienta llegará dentro de unos minutos. —No es molestia, aprendí a cocinar cuando vivía solo. Es más… preparé unos sándwiches, para usted y para Jimena. —Qué considerado eres, ya no quedan muchos hombres como tú. Estoy segura de que mi hija será feliz a tu ...
... lado. —Sara, quiero ser sincero. Aún es muy temprano para estar juntos de nuevo, al igual que a tu hija, a mí también me afectó bastante. —Bueno, anoche… estuvieron muy apasionados. Esto confirmó mis sospechas, después de todos los gritos de Jimena fueron muy fuertes. No voy a negar que sus palabras me dejaron anonadado, ¿Me reprocharía por esto? Estuve a punto de disculparme cuando apareció Jimena. —¡Carlos!… ¡Carlos!… —dijo, mientras corría hacia mí, un poco alterada—. Al despertarme, no te encontré… —me abrazó con fuerza, sentí que su cuerpo temblaba en tanto lágrimas salían de sus ojos—. Pensé que te habías ido… que me dejabas. —Cómo podría irme sin avisarte, tranquila… sigo aquí—le respondí. Ella se apretó contra mi cuerpo, y yo le correspondí llevando mis manos a su espalda, dejando que sus miedos se vayan, mientras se calmaba poco a poco. —Carlos es un chico responsable, no te haría eso —comentó Sara, para tranquilizar a su hija—. Mira, hasta hizo el desayuno para nosotras. —Es verdad… —dijo al ver los sándwiches—. ¡Soy tonta! ¿Cómo pude pensar eso?, discúlpame, mi amor. Entonces imprevistamente me dio un beso, más bien un morreo intenso. —Parejita. ¿Qué les parece si desayunamos? —planteó Sara con un tono alegre. —Me muero de ganas por probar tu comida —aseguró Jimena, mientras me jalo de la mano, llevándome hacia el comedor. Nos sentamos dispuestos a disfrutar el desayuno. —Está muy bueno. Me tienes que enseñar a prepararlo. —calificó ...