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Sor Anabel, Pilar y el cura
Fecha: 11/04/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... es algo indescriptible. -Le he oído decir a mi hermano que usted en Cuba nunca saliera del convento. ¿Es cierto eso o salió alguna vez? -Es cierto, nunca salí del convento. Cuando era un bebé me abandonaron en sus puertas. -¿Y cómo fue que acabó en España en otro convento? -El convento en que estaba cerró por falta de recursos y me enviaron a España. -¿Quiere saber cómo se llama lo que sintió antes? -Pecado, se llama pecado -No, lo que antes sintió fue un orgasmo. -¿Y no es pecado tenerlo? -No, un pecado es no tenerlo. ¿Cómo está ese tobillo? -Ya no me duele. -Póngase en pie y apóyelo. Al apoyar el pie se quedaron cara a cara, Pilar le plantó un beso en la boca. La monja, temblando, le dijo: -¡Eso es pecado! Pilar le acarició la cabeza. -¿Por eso tiembla, porque le gustó el pecado? -¡Es usted mala, muy mala! He hecho voto de castidad. Pilar, se quitó la careta. -Pues te acabas de correr en mi boca. La monja se llevó una gran sorpresa. -¡¿Qué?! ¿Me provocó usted el orgasmo? -Sí, soy una diablesa usando la lengua. La monja se persignó. Pilar le metió otro morreo, esta vez con lengua. Sor Anabel se limpió la boca con el dorso de la mano, y muy seria, le dijo: -Es usted una asquerosa. Pilar no quiso perder el tiempo. -¿Follamos o no follamos? Tenemos unos veinte minutos antes de que vuelva mi hermano. La monja puso las manos en posición de orar, se arrodilló, y mirando al techo dijo: -Dios mío, ...
... ¿por qué me tientas de esta manera? Pilar le quitó la cofia. La monja tenía un corte de pelo al dos. -A ver, cabrona. ¿Quieres o no quieres? Ya la tuteó. -Eres el demonio en forma de mujer. -Un demonio que te quiere comer la boca, las tetas, el coño, el culo, que te lo quiere comer todo. Sor Anabel estaba otra vez cachonda. Se levantó. Pilar le quiso meter otro morreo, Pero fue la monja la que se lo metió a ella. Al acabar de comerle la boca, le dijo: -¡Has despertado el monstruo que llevaba dentro! Pilar ya la tenía donde quería. -Cómeme, monstruo mío! ¡Joder! Se pusieron tan calientes que sus vestimentas desaparecieron de sus cuerpos en segundos. Normal era sacar en segundos un hábito, un sostén, unas bragas y una sandalia, lo que no fue normal fue la rapidez con que le quitó la blusa, la falda, el sujetador, las bragas y los zapatos la monja a Pilar. Creo que se moría por sentir el calor del cuerpo de la muchacha junto al suyo. Si Pilar tenía un cuerpo de escándalo, la monja era una diosa de ébano.... Tetazas, culazo respingón... Labios gruesos... Estaba para follarla, repetir, repetir y repetir. En la sacristía había una alfombra azul. Sor Anabel se sentó sobre ella. Pilar se sentó a su lado y le quiso comer aquellas tetas con grandes areolas negras y gordos pezones. La monja la empujó, se echó sobre ella, le sujetó las muñecas con las manos, y poniéndole una teta en la boca, le dijo: -¡Máma, cariño! Pilar no estaba para palabras ...